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Novelas Cortas
by Pedro Antonio de Alarcon
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NOVELAS CORTAS

BY

DON PEDRO A. DE ALARCON MEMBER OF THE SPANISH ACADEMY

EDITED WITH NOTES AND VOCABULARY

BY

W.F. GIESE, A.M. ASSOCIATE PROFESSOR OF ROMANCE LANGUAGES IN THE UNIVERSITY OF WISCONSIN



GINN AND COMPANY BOSTON-NEW YORK-CHICAGO-LONDON ATLANTA-DALLAS-COLUMBUS-SAN FRANCISCO



PREFACE

The following stories from Alarcon are offered to the student of Spanish in the belief that the easy style, the interest of the narrative, and the incidental sidelights that they throw on Spanish life and history will make the book a welcome one in the earlier stages of study.

The stories have been very fully annotated, and nothing that seemed to offer any real difficulty has been passed over. All proper names have been explained, with the exception of a few too well known or too insignificant to justify comment. The notes are further reenforced by an Idiomatic Commentary, to be studied in connection with the text. By frequent reviews and by oral drill in translating the idioms from either language to the other, with changes of person, tense, etc., wherever possible, the Commentary should enable the student to attain to a real mastery of the idioms that are here tabulated.

Easy exercises for translation into Spanish are added. They are based on very short passages from the text, and are so graded and arranged as to afford a systematic review of the elements of grammar, a drill which beginners always need.

The vocabulary, while registering all the words in the text, except such as are nearly or quite identical, does not aim at giving, without any labor of adaptation on the part of the student, the precise equivalent required.

The stories are complete, except for a few trifling omissions dictated by class-room proprieties.

Acknowledgment is gratefully made for a number of welcome suggestions due to my esteemed colleague Mr. A.R. Seymour.



CONTENTS

PREFACE V

LA BUENAVENTURA 1

LA CORNETA DE LLAVES 14

LAS DOS GLORIAS 26

EL AFRANCESADO 33

iVIVA EL PAPA! 43

EL EXTRANJERO 55

EL LIBRO TALONARIO 67

MOROS Y CRISTIANOS 76

EL ANO EN SPITZBERG 111

IDIOMATIC COMMENTARY 131

NOTES 143

EXERCISES FOR TRANSLATION INTO SPANISH 173

VOCABULARY 183



NOVELAS CORTAS

LA BUENAVENTURA (p1)

I

No se que dia de Agosto del ano 1816 llego a las puertas de la Capitania general[1-1] de Granada[1-2] cierto haraposo y grotesco gitano, de sesenta anos de edad, de oficio esquilador y de apellido o sobrenombre Heredia, caballero en flaquisimo y 05 destartalado burro mohino, cuyos arneses se reducian a una soga atada al pescuezo; y, echado que hubo[1-3] pie a tierra, dijo con la mayor frescura "que queria ver al Capitan general."

Excuso anadir que semejante pretension excito sucesivamente la resistencia del centinela, las risas de los ordenanzas 10 y las dudas y vacilaciones de los edecanes[1-4] antes de llegar a conocimiento del Excelentisimo Sr. D.[1-5] Eugenio Portocarrero, conde del Montijo, a la sazon Capitan general del antiguo reino de Granada.... Pero como aquel procer era hombre de muy buen humor y tenia muchas noticias de Heredia, celebre 15 por sus chistes, por sus cambalaches y por su amor a lo ajeno..., con permiso del enganado dueno, dio orden de que dejasen pasar al gitano.

Penetro este en el despacho de Su Excelencia, dando dos pasos adelante y uno atras, que era como andaba en las 20 circunstancias graves, y poniendose de rodillas exclamo:

—iViva Maria Santisima y viva su merced, que es el amo de toitico[1-6] el mundo!

—Levantate; dejate de zalamerias, y dime que se te ofrece ...—respondio el Conde con aparente sequedad. (p2)

Heredia se puso tambien serio, y dijo con mucho desparpajo:

—Pues, senor, vengo a que[2-1] se me den los mil reales.

—?Que mil reales?

05 —Los ofrecidos hace dias, en un bando, al que presente las senas de Parron.

—Pues ique! ?tu lo conocias?

—No, senor.

—Entonces....

10 —Pero ya lo conozco.

—iComo!

—Es muy sencillo. Lo he buscado; lo he visto; traigo las senas, y pido mi ganancia.

—?Estas seguro de que lo has visto?—exclamo el Capitan 15 general con un interes que se sobrepuso a sus dudas.

El gitano se echo a reir, y respondio:

—iEs claro! Su merced dira: este gitano es como todos, y quiere enganarme.—iNo me perdone Dios si miento!—Ayer vi a Parron.

20 —Pero ?sabes tu la importancia de lo que dices? ?Sabes que hace tres anos que se persigue[2-2] a ese monstruo, a ese bandido sanguinario, que nadie conoce ni ha podido nunca ver? ?Sabes que todos los dias roba, en distintos puntos de estas sierras, a algunos pasajeros; y despues los asesina, pues dice 25 que los muertos no hablan, y que ese es el unico medio de que nunca de con el la Justicia? ?Sabes, en fin, que ver a Parron es encontrarse con la muerte?

El gitano se volvio a reir,[2-3] y dijo:

—Y ?no sabe su merced que lo que no puede hacer un 30 gitano no hay quien lo haga[2-4] sobre la tierra? ?Conoce nadie[2-5] cuando es verdad nuestra risa o nuestro llanto? ?Tiene su merced noticia de alguna zorra que sepa tantas picardias como nosotros?—Repito, mi General, que, no solo he visto a Parron, sino que he hablado con el. (p3)

—?Donde?

—En el camino de Tozar.

—Dame pruebas de ello.

—Escuche su merced. Ayer manana hizo ocho dias que 05 caimos mi borrico y yo en poder de unos ladrones. Me maniataron muy bien, y me llevaron por unos barrancos endemoniados hasta dar con una plazoleta donde acampaban los bandidos. Una cruel sospecha me tenia desazonado.—"?Sera esta gente de Parron? (me decia a cada instante.) iEntonces 10 no hay remedio, me matan[3-1]!..., pues ese maldito se ha empenado en que ningunos ojos que vean su fisonomia vuelvan a ver cosa ninguna."

Estaba yo haciendo estas reflexiones, cuando se me presento un hombre vestido de macareno[3-2] con mucho lujo, y dandome 15 un golpecito en el hombro y sonriendose con suma gracia, me dijo:

—Compadre, iyo soy Parron!

Oir esto y caerme de espaldas,[3-3] todo fue una misma cosa.

El bandido se echo a reir.

20 Yo me levante desencajado, me puse de rodillas, y exclame en todos los tonos de voz que pude inventar:

—iBendita sea tu alma, rey de los hombres!... ?Quien no habia de conocerte[3-4] por ese porte de principe real que Dios te ha dado? iY que haya madre[3-5] que para tales hijos! 25 iJesus![3-6] iDeja que te de un abrazo, hijo mio! iQue en mal hora muera[3-6] si no tenia gana de encontrarte el gitanico para decirte la buenaventura[3-7] y darte un beso en esa mano de emperador!—iTambien yo soy de los tuyos! ?Quieres que te ensene a cambiar burros muertos por burros vivos?—?Quieres 30 vender como potros tus caballos viejos? ?Quieres que le ensene el frances a una mula?

El Conde del Montijo no pudo contener la risa....—Luego pregunto:

—Y ?que respondio Parron a todo eso? ?Que hizo? (p4) —Lo mismo que su merced; reirse a todo trapo.[4-1]

—?Y tu?

—Yo, senorico, me reia tambien; pero me corrian por las patillas lagrimones como naranjas.

05 —Continua.

En seguida me alargo la mano y me dijo:

—Compadre, es V. el unico hombre de talento que ha caido en mi poder. Todos los demas tienen la maldita costumbre de procurar entristecerme, de llorar, de quejarse y de hacer otras 10 tonterias que me ponen de mal humor. Solo V. me ha hecho reir: y si no fuera por esas lagrimas....

—Que, isenor, si son[4-2] de alegria!

—Lo creo. iBien sabe el demonio que es la primera vez que me he reido desde hace seis u ocho anos!—Verdad es que 15 tampoco he llorado....

—Pero despachemos.—iEh, muchachos!

Decir Parron estas palabras y rodearme una nube de trabucos, todo fue un abrir y cerrar de ojos.

—iJesus me ampare!—empece a gritar.

20 —iDeteneos! (exclamo Parron.) No se trata de eso todavia.—Os llamo para preguntaros que le habeis tomado a este hombre.[4-3]

—Un burro en pelo.[4-4]

—?Y dinero?

25 —Tres duros y siete reales.

—Pues dejadnos solos.

Todos se alejaron.

—Ahora dime la buenaventura—exclamo el ladron, tendiendome la mano.[4-5]

30 Yo se la[4-6] cogi; medite un momento; conoci que estaba en el caso de hablar formalmente, y le dije con todas las veras[4-7] de mi alma:

Parron, tarde que temprano,[4-8] ya me[4-9] quites la vida, ya me la dejes..., imoriras ahorcado! (p5) —Eso ya lo sabia yo.... (respondio el bandido con entera tranquilidad.)—Dime cuando.

Me puse a cavilar.

Este hombre (pense) me va a perdonar la vida; manana 05 llego a Granada y doy el cante;[5-1] pasado manana lo cogen.... Despues empezara la sumaria....

—?Dices que cuando?[5-2] (le respondi en alta voz.)—Pues imira! va a ser el mes que entra.[5-3]

Parron se estremecio, y yo tambien, conociendo que el amor 10 propio de adivino me podia salir por la tapa de los sesos.[5-4]

—Pues mira tu, gitano.... (contesto Parron muy lentamente.) Vas a quedarte en mi poder....—iSi en todo el mes que entra no me ahorcan, te ahorco[5-6] yo a ti, tan cierto como ahorcaron a mi padre!—Si muero para esa fecha,[4-7] 15 quedaras libre.

—iMuchas gracias! (dije yo en mi interior.) iMe perdona ... despues de muerto![5-8]

Y me arrepenti de haber echado tan corto el plazo.[5-9]

20 Quedamos en lo dicho: fui conducido a la cueva, donde me encerraron, y Parron monto en su yegua y tomo el tole[5-10] por aquellos brenales....

—Vamos,[5-11] ya comprendo... (exclamo el Conde del Montijo.) Parron ha muerto; tu has quedado libre, y por eso sabes sus senas....

25 —iTodo lo contrario, mi General! Parron vive, y aqui entra lo mas negro de la presente historia.



II

Pasaron ocho dias sin que el capitan volviese a verme. Segun pude entender, no habia parecido por alli desde la tarde que le hice la buenaventura; cosa que nada tenia de raro, a lo que me 30 conto[5-12] uno de mis guardianes.

—Sepa V. (me dijo) que el Jefe se va al infierno[5-13] de vez en (p6) cuando, y no vuelve hasta que se le antoja.—Ello es[6-1] que nosotros no sabemos nada de lo que hace durante sus largas ausencias.

A todo esto, a fuerza de ruegos, y como pago de haber dicho 05 serian ahorcados y que llevarian[6-2] una vejez muy tranquila, habia yo conseguido que por las tardes me sacasen de la cueva y me atasen a un arbol, pues en mi encierro me ahogaba de calor.

Pero excuso decir que nunca faltaban a mi lado un par de 10 centinelas.

Una tarde, a eso de las seis, los ladrones que habian salido de servicio[6-3] aquel dia a las ordenes del segundo de parron, regresaron al campamento, llevando consigo, maniatado como pintan a nuestro Padre Jesus Nazareno, a un pobre segador de 15 cuarenta a cincuenta anos, cuyas lamentaciones partian el alma.

—iDadme mis veinte duros! (decia.) iAh! iSi supierais con que afanes los he ganado! iTodo un verano segando bajo el fuego del sol!... iTodo un verano lejos de mi pueblo, de mi mujer y de mis hijos![6-4]—iAsi he reunido, con mil sudores y 20 privaciones, esa suma, con que podriamos vivir este invierno!... iY cuando ya voy de vuelta,[6-5] deseando abrazarlos y pagar las deudas que para comer hayan hecho aquellos infelices, ?como he de perder[6-6] ese dinero, que es para mi un tesoro? —iPiedad, senores! iDadme mis veinte duros! iDadmelos, por 25 los dolores de Maria Santisima!

Una carcajada de burla contesto a las quejas del pobre padre.

Yo temblaba de horror en el arbol a que estaba atado; porque los gitanos tambien tenemos familia.

—No seas[6-7] loco.... (exclamo al fin un bandido, dirigiendose 30 al segador.)—Haces mal en pensar en tu dinero, cuando tienes cuidados mayores en que ocuparte....

—iComo!—dijo el segador, sin comprender que hubiese desgracia mas grande que dejar sin pan a sus hijos.

—iEstas en poder de Parron! (p7)

Parron.... iNo le conozco!... Nunca lo he oido nombrar.... iVengo de muy lejos! Yo soy de Alicante,[7-1] y he estado segando en Sevilla.[7-2]

—Pues, amigo mio, Parron quiere decir la muerte. Todo 05 el que cae en nuestro poder es preciso que muera. Asi, pues, haz testamento en dos minutos y encomienda el alma en otros dos.—iPreparen![7-3] iApunten!—Tienes cuatro minutos.

—Voy a aprovecharlos.... iOidme, por compasion!...

10 —Habla.

—Tengo seis hijos[7-4]... y una infeliz...—dire viuda..., pues veo que voy a morir....—Leo en vuestros ojos que sois peores que fieras.... iSi, peores! Porque las fieras de una misma especie no se devoran unas a otras.—iAh! iPerdon!... 15 No se lo que me digo.[7-5]—iCaballeros, alguno de ustedes[7-6] sera padre!... ?No hay un padre entre vosotros? ?Sabeis lo que son seis ninos pasando un invierno sin pan? ?Sabeis lo que es una madre que ve morir a los hijos de sus entranas, diciendo: "Tengo hambre..., tengo frio"?—Senores, iyo no 20 quiero mi vida sino por ellos! ?Que es para mi la vida? iUna cadena de trabajos y privaciones!—iPero debo vivir para mis hijos!... iHijos mios![7-7] iHijos de mi alma!

Y el padre se arrastraba por el suelo, y levantaba hacia los ladrones una cara.... iQue cara!... iSe parecia a la de 25 los santos que el rey Neron[7-8] echaba a los tigres, segun dicen los padres predicadores....

Los bandidos sintieron moverse algo dentro de su pecho, pues se miraron unos a otros...; y viendo que todos estaban pensando la misma cosa, uno de ellos se atrevio a decirla....

30 —?Que dijo?—pregunto el Capitan general, profundamente afectado por aquel relato.

—Dijo: "Caballeros, lo que vamos a hacer no lo sabra nunca Parron...."

—Nunca..., nunca...—tartamudearon los bandidos. (p8)

—Marchese V., buen hombre....—exclamo entonces uno que hasta lloraba.

Yo hice tambien senas al segador de que se fuese al instante.

El infeliz se levanto lentamente.

05 —Pronto.... iMarchese V.!—repitieron todos volviendole la espalda.

El segador alargo la mano maquinalmente.

—?Te parece poco? (grito uno.)—iPues no quiere su 10 dinero![8-1]—Vaya..., vaya.... iNo nos tiente V. la paciencia! El pobre padre se alejo llorando, y a poco desaparecio.

Media hora habia transcurrido, empleada por los ladrones en jurarse unos a otros no decir nunca a su capitan que habian perdonado la vida a un hombre, cuando de pronto aparecio Parron, trayendo al segador en la grupa de su yegua.

15 Los bandidos retrocedieron espantados.

Parron se apeo muy despacio, descolgo su escopeta de dos canones, y, apuntando a sus camaradas, dijo:

—iImbeciles! iInfames! iNo se como[8-2] no os mato a todos!—iPronto! iEntregad a este hombre los duros que 20 le habeis robado![8-3]

Los ladrones sacaron los veinte duros y se los[8-4] dieron al segador, el cual se arrojo a los pies de aquel personaje que dominaba a los bandoleros y que tan buen corazon tenia....

Parron le dijo:

25 —iA la paz de Dios![8-5]—Sin las indicaciones de V., nunca hubiera dado con ellos. iYa ve V. que desconfiaba de mi sin motivo!... He cumplido mi promesa.... Ahi tiene V. sus veinte duros....—Conque... ien marcha!

El segador lo abrazo repetidas veces y se alejo lleno de jubilo. 30 Pero no habria andado[8-6] cincuenta pasos, cuando su bienhechor lo llamo de nuevo.

El pobre hombre se apresuro a volver pies atras.[8-7]

—?Que manda V.?—le pregunto, deseando ser util al que habia devuelto la felicidad a su familia. (p9) —?Conoce V. a Parron?—le pregunto el mismo.

—No lo conozco.

—iTe equivocas! (replico el bandolero.) Yo soy Parron.

El segador se quedo estupefacto.[9-1]

05 Parron se echo la escopeta a la cara[9-2] y descargo los dos tiros contra el segador, que cayo redondo[9-3] al suelo.

—iMaldito seas![9-4]—fue lo unico que pronuncio.

En medio del terror que me quito la vista, observe que el arbol en que yo estaba atado se estremecia ligeramente y que 10 mis ligaduras se aflojaban.

Una de las balas, despues de herir al segador, habia dado en la cuerda que me ligaba al tronco y la habia roto.

Yo disimule que estaba libre, y espere una ocasion para escaparme.

15 Entretanto decia Parron a los suyos, senalando al segador:

—Ahora podeis robarlo.—Sois unos imbeciles..., iunos canallas![9-5] iDejar a ese hombre, para que se fuera, como se fue, dando gritos por los caminos reales!... Si conforme soy yo[9-6] quien se[9-7] lo encuentra y se entera de lo que pasaba, 20 hubieran sido los migueletes[9-8] habria dado vuestras senas y las de nuestra guarida, como me las ha dado a mi, y estariamos ya todos en la carcel!—iVed las consecuencias de robar sin matar!—Conque basta ya de sermon y enterrad ese cadaver para que no apeste.

25 Mientras los ladrones hacian el hoyo y Parron se sentaba a merendar dandome la espalda,[9-9] me aleje poco a poco del arbol y me descolgue al barranco proximo....

Ya era de noche. Protegido por sus sombras sali a todo escape,[9-10] y, a la luz de las estrellas, divise mi borrico, que 30 comia alli tranquilamente, atado a una encina. Monteme en el, y no he parado hasta llegar aqui....

Por consiguiente, senor, deme V. los mil reales, y yo dare las senas de Parron, el cual se ha quedado con[9-11] mis tres duros y medio.... (p10) Dicto el gitano la filiacion del bandido; cobro desde luego la suma ofrecida, y salio de la Capitania general, dejando asombrados al Conde del Montijo y al sujeto, alli presente, que nos ha contado todos estos pormenores.

05 Restanos ahora saber si acerto o no acerto Heredia al decir la buenaventura a Parron.



III

Quince dias despues de la escena que acabamos de referir, y a eso de las nueve de la manana, muchisima gente ociosa presenciaba, en la calle de San Juan de Dios y parte de la de 10 San Felipe de aquella misma capital, la reunion de dos companias de migueletes que debian salir a las nueve y media en busca de Parron, cuyo paradero, asi como sus senas personales y las de todos sus companeros de fechorias, habia al fin averiguado el Conde del Montijo.

15 El interes y emocion del publico eran extraordinarios, y no menos la solemnidad con que los migueletes se despedian de sus familias y amigos para marchar a tan importante empresa. iTal espanto habia llegado a infundir Parron a todo el antiguo reino granadino!

20 —Parece que ya vamos a formar... (dijo un miguelete a otro[10-1]), y no veo al cabo Lopez....

—iExtrano es, a fe mia,[10-2] pues el llega siempre antes que nadie[10-3] cuando se trata de salir en busca de Parron, a quien odia con sus cinco sentidos![10-4]

25 —Pues ?no sabeis lo que pasa?—dijo un tercer miguelete, tomando parte en la conversacion.

—iHola! Es nuestro nuevo camarada....—?Como te va en nuestro Cuerpo?

—iPerfectamente!—respondio el interrogado.

30 Era este un hombre palido y de porte distinguido, del cual se despegaba mucho el traje de soldado.

—Conque ?decias....—replico el primero. (p11) —iAh! iSi! Que el cabo Lopez ha fallecido....—respondio el miguelete palido.

Manuel.... ?Que dices?—iEso no puede ser!...—Yo mismo he visto a Lopez esta manana, como te veo 05 a ti....

El llamado Manuel[11-1] contesto friamente:

—Pues hace media hora que lo ha matado Parron.

?Parron? ?Donde?

—iAqui mismo! iEn Granada! En la Cuesta del Perro[11-2] 10 se ha encontrado el cadaver de Lopez.

Todos quedaron silenciosos y Manuel empezo a silbar una cancion patriotica.

—iVan once[11-3] migueletes en seis dias! (exclamo un sargento.) iParron se ha propuesto exterminarnos!—Pero ?como 15 es que esta en Granada? ?No ibamos a buscarlo a la Sierra de Loja?[11-4]

Manuel dejo de silbar, y dijo con su acostumbrada indiferencia:

—Una vieja que presencio el delito dice que, luego que 20 mato a Lopez, ofrecio que, si ibamos a buscarlo, tendriamos el gusto de verlo....

—iCamarada! iDisfrutas de una calma asombrosa! iHablas de Parron con un desprecio!...

—Pues ?que es Parron mas que un hombre?—repuso 25 Manuel con altaneria.

—iA la formacion!—gritaron en este acto varias voces.

Formaron las dos companias, y comenzo la lista nominal.[11-5]

En tal momento acerto a pasar por alli el gitano Heredia, el cual se paro, como todos, a ver aquella lucidisima 30 tropa.

Notose entonces que Manuel, el nuevo miguelete, dio un retemblido y retrocedio un poco, como para ocultarse detras de sus companeros.... (p12) Al propio tiempo Heredia fijo en el sus ojos; y dando un grito y un salto como si le hubiese picado una vibora, arranco a correr[12-1] hacia la calle de San Jeronimo.

Manuel se echo la carabina a la cara y apunto al gitano....

Pero otro miguelete tuvo tiempo de mudar la direccion del 05 arma,[12-2] y el tiro se perdio en el aire.

—iEsta loco! iManuel se ha vuelto loco! iUn miguelete ha perdido el juicio!—exclamaron sucesivamente los mil espectadores de aquella escena.

Y oficiales, y sargentos, y paisanos rodeaban a aquel hombre, 10 que pugnaba por escapar, y al que por lo mismo sujetaban con mayor fuerza, abrumandolo a preguntas, reconvenciones y dicterios que no le arrancaron contestacion alguna.

Entretanto Heredia habia sido preso en la plaza de la Universidad por algunos transeuntes, que, viendole correr 15 despues de haber sonado aquel tiro, lo tomaron por un malhechor.

—iLlevadme a la Capitania general! (decia el gitano.) iTengo que hablar con el Conde del Montijo!

—iQue Conde del Montijo ni que nino muerto![12-3] (le respondieron 20 sus aprehensores.)—iAhi estan los migueletes, y ellos veran lo que hay que hacer[12-4] con tu persona!

—Pues lo mismo me da[12-5].... (respondio Heredia.)—Pero tengan Vds. cuidado de que no me mate Parron....

—?Como Parron?...?Que dice este hombre?

25 —Venid y vereis.

Asi diciendo, el gitano se hizo conducir delante del jefe de los migueletes, y senalando a Manuel, dijo:

—Mi Comandante, iese es Parron, y yo soy el gitano que dio hace quince dias sus senas al Conde del Montijo!

30 —iParron! iParron esta preso! iUn miguelete era Parron!...—gritaron muchas voces.

—No me cabe duda.... (decia entretanto el Comandante, leyendo las senas que le habia dado el Capitan general.)—iA fe que[12-6] hemos estado torpes!—Pero ?a quien se le hubiera (p13) ocurrido buscar al capitan de ladrones entre los migueletes que iban a prenderlo?

—iNecio de mi![13-1] (exclamaba al mismo tiempo Parron, mirando al gitano con ojos de leon herido): ies el unico hombre 05 a quien he perdonado la vida! iMerezco lo que me pasa!

A la semana siguiente ahorcaron a Parron.

Cumpliose, pues, literalmente la buenaventura del gitano....

Lo cual (dicho sea para concluir dignamente) no significa que debais creer en la infalibilidad de tales vaticinios, ni menos 10 que fuera acertada regla de conducta la de Parron, de matar a todos los que llegaban a conocerle....—Significa tan solo[13-2] que los caminos de la Providencia son inescrutables[13-3] para la razon humana;—doctrina que, a mi juicio, no puede ser mas ortodoxa.

Guadix, 1853.



LA CORNETA DE LLAVES (p14)

Querer es poder.

I

Don Basilio, itoque V. la corneta, y bailaremos!—Debajo de estos arboles no hace calor....

—Si, si..., D. Basilio: itoque V. la corneta de llaves!

—iTraedle a D. Basilio la corneta en que se esta ensenando 05 Joaquin!

—iPoco vale!...—?La tocara V., D. Basilio?

—iNo!

—?Como que no?[14-1]

—iQue no!

10 —?Por que?

—Porque no se.

—iQue no sabe[14-2]!...—iHabra hipocrita igual![14-3]

—Sin duda quiere que le regalemos el oido[14-4]....

—iVamos![14-5] iYa sabemos que ha sido V. musico mayor[14-6] 15 de infanteria!...

—Y que nadie ha tocado la corneta de llaves como V....

—Y que lo oyeron en Palacio[14-7]..., en tiempos de Espartero[14-8]....

—Y que tiene V. una pension....

20 —iVaya,[14-9] D. Basilio! iApiadese V.!

—Pues, senor.... iEs verdad! He tocado la corneta de llaves; he sido una... una especialidad,[14-10] como dicen ustedes ahora...; pero tambien es cierto que hace dos anos regale mi corneta a un pobre musico licenciado, y que desde 25 entonces no he vuelto[14-11]... ni a tararear.

—iQue lastima! (p15) —iOtro[15-1] Rossini!

—iOh! iPues lo que es esta tarde,[15-2] ha de tocar[15-3] usted!...

—Aqui, en el campo, todo es permitido....

05 —iRecuerde V. que es mi dia,[15-4] papa abuelo[15-5]!...

—iViva! iViva! iYa esta aqui la corneta!

—Si, ique toque!

—Un vals....

—No..., iuna polca!...

10 —iPolca!... iQuita alla![15-6]—iUn fandango!

—Si..., si..., ifandango! iBaile nacional!

—Lo siento mucho, hijos mios; pero no me es posible tocar la corneta....

—iUsted, tan amable!...

15 —Tan complaciente....

—iSe lo suplica a V.[15-7] su nietecito!...

—Y su sobrina....

—iDejadme, por Dios!—He dicho que no toco.

—?Por que?

20 —Porque no me acuerdo; y porque, ademas, he jurado no volver a aprender....

—?A quien se lo ha jurado?

—iA mi mismo, a un muerto, y a tu pobre madre, hija mia!

25 Todos los semblantes se entristecieron subitamente al escuchar estas palabras.

—iOh!... iSi supierais a que costa aprendi a tocar la corneta!...—anadio el viejo.

—iLa historia! iLa historia! (exclamaron los jovenes.) 30 Contadnos esa historia.

—En efecto.... (dijo D. Basilio.)—Es toda una historia. Escuchadla, y vosotros juzgareis si puedo o no puedo tocar la corneta....

Y sentandose bajo un arbol rodeado de unos curiosos y (p16) afables adolescentes, conto la historia de sus lecciones de musica.

No de otro modo, Mazzepa,[16-1] el heroe de Byron, conto una noche a Carlos XII,[16-2] debajo de otro arbol, la terrible historia 05 de sus lecciones de equitacion.

Oigamos a D. Basilio.



II

Hace diez y siete anos que ardia en Espana la guerra civil.

Carlos e Isabel[16-3] se disputaban la corona, y los espanoles, divididos en dos bandos, derramaban su sangre en lucha fratricida.

10 Tenia yo un amigo, llamado Ramon Gamez, teniente de cazadores de mi mismo batallon, el hombre mas cabal que he conocido....—Nos habiamos educado juntos; juntos salimos del colegio; juntos peleamos mil veces, y juntos deseabamos morir por la libertad....—iOh! iEstoy por decir[16-4] 15 que el era mas liberal que yo y que todo el ejercito!...

Pero he aqui que cierta injusticia cometida por nuestro Jefe en dano de Ramon; uno de esos abusos de autoridad que disgustan de la mas honrosa carrera; una arbitrariedad, en fin, hizo desear al Teniente de cazadores abandonar las filas de sus hermanos, al amigo dejar al amigo, al liberal pasarse a la faccion, 20 al subordinado matar a su Teniente Coronel....—iBuenos humos tenia[16-5] Ramon para aguantar insultos e injusticias ni al lucero[16-6] del alba!

Ni mis amenazas, ni mis ruegos, bastaron a disuadirle de su 25 proposito. iEra cosa resuelta! iCambiaria el morrion[16-7] por la boina,[16-8] odiando como odiaba mortalmente a los facciosos!

A la sazon nos hallabamos en el Principado,[16-9] a tres leguas del enemigo.

Era la noche en que Ramon debia desertar, noche lluviosa 30 y fria, melancolica y triste, vispera de una batalla.

A eso de las doce entro Ramon en mi alojamiento.

Yo dormia. (p17) —Basilio....—murmuro a mi oido.

—?Quien es?

—Soy yo.—iAdios!

—?Te vas ya?

05 —Si; adios.

Y me cogio una mano.

—Oye... (continuo); si manana hay, como se cree, una batalla, y nos encontramos en ella....

—Ya lo se: somos amigos.

10 —Bien; nos damos un abrazo, y nos batimos en seguida.

—iYo morire manana regularmente,[17-1] pues pienso atropellar por todo hasta que mate al Teniente Coronel!—En cuanto a ti, Basilio, no te expongas....[17-2]—La gloria es humo.

—?Y la vida?

15 —Dices bien: hazte comandante.... (exclamo Ramon.) La paga no es humo..., sino despues que uno se la ha[17-3] fumado....—iAy! iTodo eso acabo para mi!

—iQue tristes ideas! (dije yo no sin susto.)—Manana sobreviviremos los dos a la batalla.

20 —Pues emplacemonos para despues de ella....

—?Donde?

—En la ermita de San Nicolas, a la una de la noche.—El que no asista,[17-4] sera porque haya muerto.—?Quedamos conformes?

25 —Conformes.

—Entonces.... iAdios!...

—Adios.

Asi dijimos; y despues de abrazarnos tiernamente, Ramon desaparecio en las sombras nocturnas.



III

30 Como esperabamos, los facciosos nos atacaron al siguiente dia.

La accion fue muy sangrienta, y duro desde las tres de la tarde hasta el anochecer. (p18) A cosa de las cinco, mi batallon fue rudamente acometido por una fuerza de alaveses[18-1] que mandaba Ramon....

iRamon llevaba ya las insignias de Comandante y la boina blanca de carlista[18-2]!...

05 Yo mande hacer fuego contra Ramon, y Ramon contra mi: es decir, que su gente y mi batallon lucharon cuerpo a cuerpo.

Nosotros quedamos vencedores, y Ramon tuvo que huir con los muy mermados restos de sus alaveses; pero no sin que antes 10 hubiera dado muerte por si mismo, de un pistoletazo,[18-3] al que la vispera era su Teniente Coronel; el cual en vano procuro defenderse de aquella furia....

A las seis la accion se nos volvio desfavorable, y parte de mi pobre compania y yo fuimos cortados y obligados a rendirnos....

15 Condujeronme, pues, prisionero a la pequena villa de..., ocupada por los carlistas desde los comienzos de aquella campana, y donde era de suponer[18-4] que me fusilarian inmediatamente....

La guerra era entonces sin cuartel.



IV

20 Sono la una de la noche de tan aciago dia: ila hora de mi cita con Ramon!

Yo estaba encerrado en un calabozo de la carcel publica de dicho pueblo.

Pregunte por mi amigo, y me contestaron:

25 —iEs un valiente! Ha matado a un Teniente Coronel. Pero habra perecido[18-5] en la ultima hora de la accion....

—iComo! ?Por que lo decis?

—Porque no ha vuelto del campo, ni la gente que ha estado hoy a sus ordenes da razon[18-6] de el....

30 iAh! iCuanto sufri aquella noche!

Una esperanza me quedaba.... Que Ramon me estuviese (p19) aguardando en la ermita de San Nicolas, y que por este motivo no hubiese vuelto al campamento faccioso.

—iCual sera su pena al ver que no asisto a la cita! (pensaba yo.)—iMe creera muerto!—?Y, por ventura, tan lejos 05 estoy de mi ultima hora? iLos facciosos fusilan ahora siempre a los prisioneros; ni mas ni menos que nosotros!...

Asi amanecio el dia siguiente.

Un Capellan entro en mi prision.

Todos mis companeros dormian.

10 —iLa muerte!—exclame al ver al Sacerdote.

—Si—respondio este con dulzura.

—iYa!

—No: dentro de tres horas.

Un minuto despues habian despertado[19-1] mis companeros.

15 Mil gritos, mil sollozos, mil blasfemias llenaron los ambitos de la prision.



V

Todo hombre que va a morir suele aferrarse a una idea cualquiera y no abandonarla mas.

Pesadilla, fiebre o locura, esto me sucedio a mi.—La idea 20 de Ramon; de Ramon vivo, de Ramon muerto, de Ramon en el cielo, de Ramon en la ermita, se apodero de mi cerebro de tal modo, que no pense en otra cosa durante aquellas horas de agonia.

Quitaronme el uniforme de Capitan, y me pusieron una gorra 25 y un capote viejo de soldado.

Asi marche a la muerte con mis diez y nueve companeros de desventura....

Solo uno habia sido indultado... ipor la circunstancia de ser musico!—Los carlistas perdonaban entonces la vida a los 30 musicos, a causa de tener gran falta de ellos en sus batallones.... (p20) —Y ?era V. musico, D. Basilio?—?Se salvo V. por eso?—preguntaron todos los jovenes a una voz.[20-1]

—No, hijos mios.... (respondio el veterano.) iYo no era musico!

05 Formose el cuadro, y nos colocaron en medio de el....

Yo hacia el numero once, es decir, yo moriria el undecimo....

Entonces pense en mi mujer y en mi hija, ien ti y en tu madre, hija mia!

10 Empezaron los tiros....

iAquellas detonaciones me enloquecian!

Como tenia vendados los ojos, no veia caer a mis companeros.

Quise contar las descargas para saber, un momento antes de morir, que se acababa mi existencia en este mundo....

15 Pero a la tercera o cuarta detonacion perdi la cuenta.

iOh! iAquellos tiros tronaran eternamente en mi corazon y en mi cerebro, como tronaban aquel dia!

Ya creia oirlos a mil leguas de distancia; ya los sentia reventar dentro de mi cabeza.

20 iY las detonaciones seguian!

—iAhora!—pensaba yo.

Y crujia la descarga, y yo estaba vivo.

—iEsta es!...—me dije por ultimo.[20-2]

Y senti que me cogian por los hombros, y me sacudian, y me 25 daban voces en los oidos....

Cai....

No pense mas....

Pero sentia algo como un profundo sueno....

Y sone que habia muerto fusilado.



VI

30 Luego sone que estaba tendido en una camilla, en mi prision.

No veia.

Lleveme la mano a los ojos como para quitarme una venda, (p21) y me toque los ojos abiertos, dilatados....—?Me habia quedado ciego?

No....—Era que la prision se hallaba llena de tinieblas.

Oi un doble de campanas..., y temble.

05 Era el toque de Animas.[21-1]

—Son las nueve.... (pense.)—Pero ?de que dia?

Una sombra mas obscura que el tenebroso aire de la prision se inclino sobre mi.

Parecia un hombre....

10 ?Y los demas? ?Y los otros diez y ocho?

iTodos habian muerto fusilados!

?Y yo?

Yo vivia, o deliraba dentro del sepulcro.

Mis labios murmuraron maquinalmente un nombre, el nombre 15 de siempre,[21-2] mi pesadilla....

—i"Ramon!"

—?Que quieres?—me respondio la sombra que habia a mi lado.

Me estremeci.

20 —iDios mio! (exclame.)—?Estoy en el otro mundo?

—iNo!—dijo la misma voz.

—Ramon, ?vives?

—Si.

—?Y yo?

25 —Tambien.

—?Donde estoy?—?Es esta la ermita de San Nicolas?—?No me hallo prisionero?—?Lo he sonado todo?

—No, Basilio; no has sonado nada.—Escucha.



VII

Como sabras,[21-3] ayer mate al Teniente Coronel en buena lid.... 30 —iEstoy vengado!—Despues, loco de furor, segui matando..., y mate... hasta despues de anochecido..., hasta que no habia un cristino[21-4] en el campo de batalla.... (p22) Cuando salio la luna, me acorde de ti.—Entonces enderece mis pasos a la ermita de San Nicolas con intencion de esperarte.

Serian las diez de la noche. La cita era a la una, y la noche 05 antes no habia yo pegado los ojos....—Me dormi, pues, profundamente.

Al dar la una, lance un grito y desperte.

Sonaba que habias muerto....

Mire a mi alrededor, y me encontre solo.

10 ?Que habia sido de ti?

Dieron las dos..., las tres..., las cuatro....—iQue noche de angustia!

Tu no parecias....

iSin duda habias muerto!...

15 Amanecio.

Entonces deje la ermita, y me dirigi a este pueblo en busca de los facciosos.

Llegue al salir el sol.[22-1]

Todos creian que yo habia perecido la tarde antes....

20 Asi fue que, al verme, me abrazaron, y el General me colmo de distinciones.

En seguida supe que iban a ser fusilados veintiun[22-2] prisioneros.

Un presentimiento se levanto en mi alma.

—?Sera Basilio uno de ellos?—me dije.

25 Corri, pues, hacia el lugar de la ejecucion.

El cuadro estaba formado.

Oi unos tiros....

Habian empezado a fusilar.

Tendi la vista...; pero no veia....

30 Me cegaba el dolor; me desvanecia el miedo.

Al fin te distingo....

iIbas a morir fusilado!

Faltaban dos victimas para llegar a ti....

?Que hacer? (p23) Me volvi loco; di un grito; te cogi entre mis brazos, y, con una voz ronca, desgarradora, tremebunda, exclame:

—iEste no! iEste no, mi General!...

El General, que mandaba el cuadro, y que tanto me conocia[23-1] 05 por mi comportamiento de la vispera, me pregunto:

—Pues que, ?es musico?

Aquella palabra fue para mi lo que seria para un viejo ciego de nacimiento ver de pronto el sol en toda su refulgencia.

La luz de la esperanza brillo a mis ojos tan subitamente, que 10 los cego.

—iMusico (exclame); si..., si..., mi General! iEs musico! iUn gran musico!

Tu, entretanto, yacias sin conocimiento.

—?Que instrumento toca?—pregunto el General.

15 —El... la... el... el...; isi!... ijusto!..., eso es..., ila corneta de llaves!

—?Hace falta un corneta[23-2] de llaves?—pregunto el General, volviendose a la banda de musica.

Cinco segundos, cinco siglos, tardo la contestacion.

20 —Si, mi General; hace falta—respondio el Musico mayor.

—Pues sacad a ese hombre de las filas, y que siga la ejecucion al momento....—exclamo el jefe carlista.

Entonces te cogi en mis brazos y te conduje a este calabozo.



VIII

No bien dejo de hablar Ramon, cuando me levante y le dije, 25 con lagrimas, con risa, abrazandolo, tremulo, yo no se como:

—iTe debo la vida!

—iNo tanto!—respondio Ramon.

—?Como es eso?—exclame.

—?Sabes tocar la corneta?

30 —No.

—Pues no me debes la vida, sino que he comprometido la mia sin salvar la tuya. (p24) Quedeme frio como una piedra.

—?Y musica? (pregunto Ramon.) ?Sabes?

—Poca, muy poca....—Ya recordaras la que nos ensenaron en el colegio....

05 —iPoco es, o, mejor dicho, nada!—iMoriras sin remedio!... iY yo tambien, por traidor..., por falsario!—iFigurate tu que dentro de quince dias estara organizada la banda de musica a que has de pertenecer!...

—iQuince dias!

10 —iNi mas ni menos!—Y como no tocaras la corneta.... (porque Dios no hara un milagro), nos fusilaran a los dos sin remedio.

—iFusilarte! (exclame.) iA ti! iPor mi! iPor mi, que te debo la vida!—iAh, no, no querra el cielo! Dentro de 15 quince dias sabre musica[24-1] y tocare la corneta de llaves.

Ramon se echo a reir.



IX

—?Que mas quereis que os diga, hijos mios?

En quince dias... ioh poder de la voluntad! En quince dias con sus quince noches (pues no dormi ni repose un momento 20 en medio mes), iasombraos!... iEn quince dias aprendi a tocar la corneta!

iQue dias aquellos!

Ramon y yo nos saliamos al campo, y pasabamos horas y horas con cierto musico que diariamente venia de un lugar 25 proximo a darme leccion.... 25

iEscapar!...— Leo en vuestros ojos esta palabra....—iAy! Nada mas imposible!—Yo era prisionero, y me vigilaban.... Y Ramon no queria escapar sin mi.

Y yo no hablaba, yo no pensaba, yo no comia....

30 Estaba loco, y mi monomania era la musica, la corneta, la endemoniada corneta de llaves....

iQueria aprender, y aprendi! (p25) Y, si hubiera sido mudo, habria hablado....

Y, paralitico, hubiera andado....

Y, ciego, hubiera visto.

iPorque queria!

05 iOh! iLa voluntad suple por todo!—QUERER ES PODER.

Queria: ihe aqui la gran palabra!

Queria..., y lo consegui.—iNinos, aprended esta gran verdad!

Salve, pues, mi vida y la de Ramon.

10 Pero me volvi loco.

Y, loco, mi locura fue el arte.

En tres anos no solte la corneta de la mano.

Do-re-mi-fa-sol-la-si; he aqui mi mundo durante todo aquel tiempo.

15 Mi vida se reducia a soplar.[25-1]

Ramon no me abandonaba....

Emigre a Francia, y en Francia segui tocando la corneta.

iLa corneta era yo! iYo cantaba con la corneta en la boca!

Los hombres, los pueblos, las notabilidades[25-2] del arte se 20 agrupaban para oirme....

Aquello era un pasmo, una maravilla....

La corneta se doblegaba entre mis dedos; se hacia elastica, gemia, lloraba, gritaba, rugia; imitaba al ave[25-3], a la fiera, al sollozo humano....—Mi pulmon era de hierro.

25 Asi vivi otros dos anos mas.

Al cabo de ellos fallecio mi amigo.

Mirando su cadaver, recobre la razon....

Y cuando, ya en mi juicio, cogi un dia la corneta... (ique asombro!), me encontre con que[25-4] no sabia tocarla....

30 ?Me pedireis ahora que os haga son[25-5] para bailar?

Madrid, 1854.



LAS DOS GLORIAS (p26)

Un dia que el celebre pintor flamenco Pedro Pablo Rubens[26-1] andaba recorriendo los templos de Madrid acompanado de sus afamados discipulos, penetro en la iglesia de un humilde convento, cuyo nombre no designa la tradicion.

05 Poco o nada encontro que admirar el ilustre artista en aquel pobre y desmantelado templo, y ya se marchaba renegando, como solia, del mal gusto de los frailes de Castilla la Nueva,[26-2] cuando reparo en cierto cuadro medio oculto en las sombras de feisima capilla;[26-3] acercose a el, y lanzo una exclamacion de asombro. Sus discipulos le rodearon al momento,[26-4] preguntandole:

—?Que habeis encontrado, maestro?

—iMirad!—dijo Rubens senalando, por toda contestacion, al lienzo que tenia delante[26-5].

15 Los jovenes quedaron tan maravillados como el autor del Descendimiento.[26-6]

Representaba aquel cuadro la Muerte de un religioso.— Era este muy joven, y de una belleza que ni la penitencia ni la agonia habian podido eclipsar, y hallabase tendido sobre los ladrillos 20 de su celda, velados ya los ojos por la muerte, con una mano extendida sobre una calavera, y estrechando con la otra, a su corazon, un crucifijo de madera y cobre.

En el fondo del lienzo se veia pintado otro cuadro, que figuraba estar colgado[26-7] cerca del lecho de que se suponia haber 25 salido el religioso para morir con mas humildad sobre la dura tierra.

Aquel segundo cuadro representaba a una difunta, joven y hermosa, tendida en el ataud entre funebres cirios y negras y suntuosas colgaduras.... (p27) Nadie hubiera podido mirar estas dos escenas, contenida la una en la otra, sin comprender que se explicaban y completaban reciprocamente. Un amor desgraciado, una esperanza muerta, un desencanto de la vida, un olvido eterno del mundo: 05 he aqui el poema misterioso que se deducia de los dos asceticos dramas que encerraba aquel lienzo.

Por lo demas, el color, el dibujo, la composicion, todo revelaba un genio de primer orden.

—Maestro, ?de quien puede ser esta magnifica obra?—preguntaron 10 a Rubens sus discipulos, que ya habian alcanzado el cuadro.

—En este angulo ha habido un nombre escrito (respondio el maestro); pero hace muy pocos meses que ha sido borrado.—En cuanto a la pintura, no tiene arriba de treinta anos, ni 15 menos de veinte.

—Pero el autor....

—El autor, segun el merito del cuadro, pudiera ser Velazquez,[27-1] Zurbaran, Ribera, o el joven Murillo, de quien tan prendado estoy.... Pero Velazquez no siente de este modo. 20 Tampoco es Zurbaran, si atiendo al color y a la manera de ver el asunto. Menos aun debe atribuirse a Murillo ni a Ribera: aquel es mas tierno, y este es mas sombrio; y, ademas, ese estilo no pertenece ni a la escuela del uno ni a la del otro. En resumen: yo no conozco al autor de este cuadro, y hasta juraria 25 que no he visto jamas obras suyas.—Voy mas lejos: creo que el pintor desconocido, y acaso ya muerto, que ha legado al mundo tal maravilla,[27-2] no pertenecio a ninguna escuela, ni ha pintado mas cuadro que este, ni hubiera podido pintar otro que se le acercara en merito.... Esta es una obra de pura inspiracion, 30 un asunto propio,[27-3] un reflejo del alma, un pedazo de la vida.... Pero.... iQue idea!—?Quereis saber quien ha pintado ese cuadro?—iPues lo ha pintado ese mismo muerto que veis en el!

—iEh! Maestro.... iVos[27-4] os burlais! (p28) —No: yo me entiendo....

—Pero ?como concebis que un difunto haya podido pintar su agonia?

—iConcibiendo que un vivo pueda adivinar o representar su 05 muerte!—Ademas, vosotros sabeis que profesar de veras[28-1] en ciertas Ordenes religiosas es morir.

—iAh! ?Creeis vos?...

—Creo que aquella mujer que esta de cuerpo presente[28-2] en el fondo del cuadro era el alma[28-3] y la vida de este fraile que 10 agoniza contra el suelo; creo que, cuando ella murio, el se creyo tambien muerto, y murio efectivamente para el mundo; creo, en fin, que esta obra, mas que el ultimo instante de su heroe o de su autor (que indudablemente son una misma persona), representa la profesion de un joven desenganado de alegrias 15 terrenales....

—?De modo que puede vivir todavia?...

—iSi, senor, que puede[28-4] vivir! Y como la cosa tiene fecha, tal vez su espiritu se habra serenado[28-5] y hasta regocijado, y el desconocido artista sea ahora un viejo muy gordo y muy 20 alegre....—Por todo lo cual ihay que buscarlo! Y, sobre todo, necesitamos averiguar si llego a pintar mas obras....—Seguidme.

Y asi diciendo, Rubens se dirigio a un fraile que rezaba en otra capilla y le pregunto con su desenfado habitual:

25 —?Quereis decirle al Padre Prior que deseo hablarle de parte del Rey?

El fraile, que era hombre de alguna edad, se levanto trabajosamente, y respondio con voz humilde y quebrantada:

—?Que me quereis?—Yo soy el Prior.

30 —Perdonad, padre mio, que interrumpa vuestras oraciones (replico Rubens). ?Pudierais decirme quien es el autor de este cuadro?

—?De ese cuadro? (exclamo el religioso.) ?Que pensaria V. de mi si le contestase que no me acuerdo? (p29) —?Como? ?Lo sabiais, y habeis podido olvidarlo?

—Si, hijo mio, lo he olvidado completamente.

—Pues, padre... (dijo Rubens en son de burla[29-1] procaz), iteneis muy mala memoria!

05 El Prior volvio a arrodillarse sin hacerle caso.

—iVengo en nombre del Rey!—grito el soberbio y mimado flamenco.

—?Que mas quereis, hermano mio?—murmuro el fraile, levantando lentamente la cabeza.

10 —iCompraros[29-2] este cuadro!

—Ese cuadro no se vende.

—Pues bien: decidme donde encontrare a su autor....—Su Majestad deseara conocerlo, y yo necesito abrazarlo, felicitarlo..., demostrarle mi admiracion y mi carino....

15 —Todo eso es tambien irrealizable....—Su autor no esta ya en el mundo.

—iHa muerto!—exclamo Rubens con desesperacion.

—iEl maestro decia bien! (pronuncio uno de los jovenes.) Ese cuadro esta pintado por un difunto....

20 —iHa muerto!... (repitio Rubens.) iY nadie lo ha conocido! iY se ha olvidado su nombre!—iSu nombre, que debio ser inmortal![29-3] iSu nombre, que hubiera eclipsado el mio!—Si; el mio..., padre.... (anadio el artista con noble orgullo.) iPorque habeis de saber[29-4] que yo soy Pedro Pablo 25 Rubens!

A este nombre, glorioso en todo el universo, y que ningun hombre consagrado a Dios desconocia ya, por ir unido[29-5] a cien cuadros misticos, verdaderas maravillas del arte, el rostro palido del Prior se enrojecio subitamente, y sus abatidos ojos se clavaron 30 en el semblante del extranjero con tanta veneracion como sorpresa.

—iAh! iMe conociais! (exclamo Rubens con infantil satisfaccion.) iMe alegro en el alma! iAsi sereis menos fraile conmigo!—Conque... ivamos![29-6] ?Me vendeis el cuadro? (p30) —iPedis un imposible!—respondio el Prior.

—Pues bien: ?sabeis de alguna otra obra de ese malogrado genio? ?No podreis recordar su nombre? ?Quereis decirme cuando murio?

05 —Me habeis comprendido mal.... (replico el fraile.)—Os he dicho que el autor de esa pintura no pertenece al mundo; pero esto no significa precisamente que haya muerto....

—iOh! iVive! ivive! (exclamaron todos los pintores.) iHaced que lo conozcamos!

10 —?Para que? iEl infeliz ha renunciado a todo lo de la tierra! iNada tiene que ver con los hombres!... inada!...—Os suplico, por tanto, que lo dejeis morir en paz.

—iOh! (dijo Rubens con exaltacion.) iEso no puede ser, padre mio! Cuando Dios enciende en un alma[30-1] el fuego sagrado 15 del genio, no es para que esa alma se consuma en la soledad, sino para que cumpla su mision sublime de iluminar el alma de los demas hombres. iNombradme el monasterio en que se oculta el grande artista,[30-2] y yo ire a buscarlo y lo devolvere al siglo[30-3]!—iOh! iCuanta gloria le espera!

20 —Pero... ?y si la rehusa?—pregunto el Prior timidamente.

—Si la rehusa acudire al Papa, con cuya amistad me honro, y el Papa lo convencera mejor que yo.

—iEl Papa!—exclamo el Prior.

25 —iSi, padre; el Papa!—repitio Rubens.

—iVed por lo que[30-4] no os diria el nombre de ese pintor aunque lo recordase! iVed por lo que no os dire a que convento se ha refugiado!

—Pues bien, padre, iel Rey y el Papa os obligaran a decirlo! 30 (respondio Rubens exasperado.)—Yo me encargo de que asi suceda.

—iOh! iNo lo hareis! (exclamo el fraile.)—iHariais muy mal, senor Rubens!—Llevaos[30-5] el cuadro si quereis; pero dejad tranquilo al que descansa.—iOs hablo en nombre de Dios!— (p31) iSi! Yo he conocido, yo he amado, yo he consolado, yo he redimido, yo he salvado de entre las olas de las pasiones y las desdichas, naufrago y agonizante, a ese grande hombre, como vos decis, a ese infortunado y ciego mortal, como yo le llamo; 05 olvidado[31-1] ayer de Dios y de si mismo, hoy cercano a la suprema felicidad!...—iLa gloria!...—?Conoceis alguna mayor que aquella a que el aspira? ?Con que derecho quereis resucitar en su alma los fuegos fatuos de las vanidades de la tierra, cuando arde en su corazon la pira inextinguible de la caridad? 10 —?Creeis que ese hombre, antes de dejar el mundo, antes de renunciar a las riquezas, a la fama, al poder, a la juventud, al amor, a todo lo que desvanece a las criaturas, no habra sostenido ruda batalla con su corazon? ?No adivinais los desenganos y amarguras que lo llevarian[31-2] al conocimiento de la mentira de 15 las cosas humanas?—Y ?quereis volverlo a la pelea cuando ya ha triunfado?

—Pero ieso es renunciar a la inmortalidad!—grito Rubens.

—iEso es aspirar a ella!

—Y ?con que derecho os interponeis vos entre ese hombre 20 y el mundo?—iDejad que le hable, y el decidira!

—Lo hago con el derecho de un hermano mayor, de un maestro, de un padre; que todo esto soy para el.... iLo hago en el nombre de Dios, os vuelvo a decir!—Respetadlo..., para bien de vuestra alma.

25 Y, asi diciendo, el religioso cubrio su cabeza con la capucha y se alejo a lo largo del templo.[31-3]

—Vamonos[31-4] (dijo Rubens.) Yo se lo que me toca hacer.

—iMaestro! (exclamo uno de los discipulos, que durante la 30 anterior conversacion habia estado mirando alternativamente al lienzo y al religioso.) ?No creeis, como yo, que ese viejo frailuco se parece muchisimo al joven que se muere en este cuadro?

—iCalla![31-5] iPues es verdad!—exclamaron todos.

—Restad las arrugas y las barbas, y sumad los treinta anos que manifiesta la pintura, y resultara que el maestro tenia (p32) razon cuando decia que ese religioso muerto era a un mismo tiempo retrato y obra de un religioso vivo.—Ahora bien: iDios me confunda si ese religioso vivo no es el Padre Prior!

Entretanto Rubens, sombrio, avergonzado y enternecido profundamente, 05 veia alejarse al anciano, el cual lo saludo cruzando los brazos sobre el pecho poco antes de desaparecer.

—iEl era..., si!... (balbuceo el artista.)—iOh!... Vamonos.... (anadio volviendose a sus discipulos.) iEse hombre tenia razon! iSu gloria vale mas que la mia!—iDejemoslo 10 morir en paz!

Y dirigiendo una ultima mirada al lienzo que tanto le habia sorprendido, salio del templo y se dirigio a Palacio,[32-1] donde lo honraban SS. MM. teniendole a la mesa.[32-2]

Tres dias despues volvio Rubens, enteramente solo, a aquella 15 humilde capilla, deseoso de contemplar de nuevo la maravillosa pintura, y aun de hablar otra vez con su presunto autor.

Pero el cuadro no estaba ya en su sitio.

En cambio se encontro con que[32-3] en la nave principal del templo habia un ataud en el suelo, rodeado de toda la comunidad, 20 que salmodiaba el Oficio de difuntos....

Acercose a mirar el rostro del muerto, y vio que era el Padre Prior.—iGran pintor fue!... (dijo Rubens, luego que la sorpresa y el dolor hubieron cedido lugar a otros sentimientos.)—iAhora 25 es cuando mas se parece a su obra!

Madrid, 1858.



EL AFRANCESADO (p33)

I

En la pequena villa del Padron, sita en territorio gallego,[33-1] y alla por el ano[33-2] del 1808, vendia sapos y culebras y agua llovediza,[33-3] a fuer de legitimo boticario, un tal GARCIA[33-4] DE PAREDES, misantropo solteron, descendiente acaso, y sin acaso, 05 [33-5] de aquel varon[33-6] ilustre que mataba un toro de una [punada.]

Era una fria y triste noche de otono. El cielo estaba encapotado por densas nubes, y la total carencia de alumbrado terrestre dejaba a las tinieblas campar por su respeto[33-7] en todas las calles y plazas de la poblacion.

10 A eso de las diez de aquella pavorosa noche, que las lugubres circunstancias de la patria hacian mucho mas siniestra, desemboco en la plaza que hoy se llamara[33-8] de la Constitucion un silencioso grupo de sombras, aun mas negras que la obscuridad de cielo y tierra, las cuales avanzaron hacia la botica de Garcia de 15 Paredes, cerrada completamente desde las Animas,[33-9] o sea desde las ocho y media en punto.

—?Que hacemos?[33-10]—dijo una de las sombras en correctisimo gallego.

—Nadie nos ha visto....—observo otra.

20 —iDerribar la puerta!—propuso una mujer.

—iY matarlos!—murmuraron hasta quince voces.

—iYo me encargo del boticario!—exclamo un chico.

—iDe ese nos encargamos todos!

—iPor judio![33-11]

25 —iPor afrancesado!

—Dicen que hoy cenan con el mas de veinte franceses....

—iYa lo creo! iComo saben que ahi estan seguros, han acudido en monton! (p34) —iAh! Si fuera en mi casa! iTres alojados llevo echados[34-1] al pozo!

—iMi mujer degollo ayer a uno!...

—iY yo... (dijo un fraile con voz de figle) he asfixiado a 05 dos capitanes, dejando carbon encendido en su celda, que antes era mia![34-2]

—iY ese infame boticario los protege!

—iQue expresivo estuvo ayer en paseo con esos viles excomulgados!

10 —iQuien lo habia de esperar[34-3] de Garcia de Paredes! iNo hace un mes que era el mas valiente, el mas patriota, el mas realista del pueblo!

—iToma! iComo que[34-4] vendia en la botica retratos del principe Fernando![34-5]

15 —iY ahora los vende de Napoleon!

—Antes nos excitaba a la defensa contra los invasores....

—Y desde que vinieron al Padron se paso a ellos....

—iY esta noche da de cenar a todos los jefes!

—iOid que algazara traen![34-6] iPues no gritan iviva el 20 Emperador!

—Paciencia.... (murmuro el fraile.) Todavia es muy temprano.

—Dejemosles emborracharse.... (expuso una vieja.) Despues entramos[34-7]... iy ni uno ha de quedar vivo!

25 —iPido que se haga cuartos[34-8] al boticario!

—iSe le hara ochavos,[34-9] si quereis! Un afrancesado es mas odioso que un frances. El frances atropella a un pueblo extrano: el afrancesado vende y deshonra a su patria. El frances comete un asesinato: el afrancesado iun parricidio!



II

30 Mientras ocurria la anterior escena en la puerta de la botica, Garcia de Paredes y sus convidados corrian la francachela[34-10] mas alegre y desaforada que os podais figurar. (p35) Veinte eran, en efecto, los franceses que el boticario tenia a la mesa, todos ellos jefes y oficiales.

Garcia de Paredes contaria[35-1] cuarenta y cinco anos; era alto y seco y mas amarillo que una momia; dijerase[35-2] que su 05 piel estaba muerta hacia mucho tiempo; llegabale la frente a la nuca, gracias a una calva limpia y reluciente, cuyo brillo tenia algo de fosforico; sus ojos, negros y apagados, hundidos en las descarnadas cuencas, se parecian a esas lagunas encerradas entre montanas, que solo ofrecen obscuridad, vertigos y muerte 10 al que las mira; lagunas que nada reflejan; que rugen sordamente alguna vez,[35-3] pero sin alterarse; que devoran todo lo que cae en su superficie; que nada devuelven; que nadie ha podido sondear; que no se alimentan de ningun rio, y cuyo fondo busca la imaginacion en los mares antipodas.

15 La cena era abundante, el vino bueno, la conversacion alegre y animada.

Los franceses reian, juraban, blasfemaban, cantaban, fumaban, comian y bebian a un mismo tiempo.

Quien[35-4] habia contado los amores secretos de Napoleon; 20 quien la noche del 2 de Mayo[35-5] en Madrid; cual[35-6] la batalla de las Piramides;[35-7] cual otro la ejecucion de Luis XVI.[35-8]

Garcia de Paredes bebia, reia y charlaba como los demas, o quizas mas que ninguno;[35-9] y tan elocuente habia estado en favor de la causa imperial, que los soldados del Cesar[35-10] lo habian 25 abrazado, lo habian vitoreado, le habian improvisado himnos.

—iSenores! (habia dicho el boticario): la guerra que os hacemos los espanoles es tan necia como inmotivada. Vosotros, hijos de la Revolucion, venis a sacar a Espana[35-11] de su tradicional abatimiento, a despreocuparla, a disipar las tinieblas 30 religiosas, a mejorar sus anticuadas costumbres, a ensenarnos esas utilisimas e inconcusas "verdades de que no hay Dios, de que no hay otra vida, de que la penitencia, el ayuno, la castidad y demas virtudes catolicas son quijotescas[35-12] locuras, impropias de un pueblo civilizado, y de que Napoleon es el verdadero Mesias, el(p36) redentor de los pueblos, el amigo de la especie humana...." iSenores! iViva el Emperador cuanto yo deseo que viva!

—iBravo, vitor!—exclamaron los hombres del 2 de Mayo.

El boticario inclino la frente con indecible angustia.

05 Pronto volvio a alzarla, tan firme y tan sereno como antes.

Bebiose un vaso de vino, y continuo:

—Un abuelo mio, un Garcia de Paredes, un barbaro, un Sanson,[36-1] un Hercules, un Milon de Crotona,[36-2] mato doscientos franceses en un dia.... Creo que fue en Italia. iYa veis que 10 no era tan afrancesado como yo! iAdiestrose en las lides contra los moros del reino de Granada; armole caballero el mismo Rey Catolico,[36-3] y monto mas de una vez la guardia en el Quirinal,[36-4] siendo Papa nuestro tio Alejandro Borja! [36-5] iEh, eh! iNo me haciais tan linajudo!—Pues este DIEGO GARCIA DE 15 PAREDES, este ascendiente mio..., que ha tenido un descendiente boticario, tomo a Cosenza y Manfredonia; entro por asalto en Cerinola, y peleo como bueno[36-6] en la batalla de Pavia![36-7] iAlli hicimos prisionero a un rey de Francia, cuya espada ha estado en Madrid cerca de tres siglos, hasta que nos la robo 20 hace tres meses ese hijo de un posadero que viene a vuestra cabeza, y a quien llaman Murat![36-8]

Aqui hizo otra pausa el boticario. Algunos franceses demostraron querer contestarle; pero el, levantandose, e imponiendo a todos silencio con su actitud, empuno convulsivamente un 25 vaso, y exclamo con voz atronadora:

—iBrindo, senores, porque maldito sea mi abuelo, que era un animal, y porque se halle ahora mismo en los profundos infiernos!—iVivan los franceses de Francisco I[36-9] y de Napoleon Bonaparte!

30 —iVivan!...—respondieron los invasores, dandose por satisfechos.

Y todos apuraron su vaso.

Oyose en esto[36-10] rumor en la calle, o, mejor dicho, a la puerta de la botica. (p37) —?Habeis oido?—preguntaron los franceses.

Garcia de Paredes se sonrio.

—iVendran[37-1] a matarme!—dijo.

—?Quien?

05 —Los vecinos[37-2] del Padron.

—?Por que?

—iPor afrancesado!—Hace algunas noches que rondan mi casa....—Pero ?que nos importa?—Continuemos nuestra fiesta.

10 —Si... icontinuemos! exclamaron los convidados. iEstamos aqui para defenderos!

Y chocando ya botellas contra botellas, que no[37-3] vasos contra vasos.

—iViva Napoleon! iMuera Fernando![37-4] iMuera Galicia![37-5] 15 —gritaron a una voz.

Garcia de Paredes espero a que[37-6] se acallase el brindis, y murmuro con acento lugubre:

—iCeledonio!

El mancebo[37-7] de la botica asomo por una puertecilla su cabeza 20 palida y demudada, sin atreverse a penetrar en aquella caverna.

—Celedonio, trae papel y tintero—dijo tranquilamente el boticario.

El mancebo volvio con recado de escribir.[37-8]

—iSientate! (continuo su amo.)—Ahora, escribe las cantidades 25 que yo te vaya diciendo. Dividelas en dos columnas. Encima de la columna de la derecha, pon: Deuda,[37-9] y encima de la otra: Credito.

—Senor... (balbuceo el mancebo.)—En la puerta hay una especie de motin.... Gritan imuera el boticario!... 30 Y iquieren entrar!

—iCallate y dejalos!—Escribe lo que te he dicho.

Los franceses se rieron de admiracion al ver al farmaceutico ocupado en ajustar cuentas cuando le rodeaban la muerte y la ruina. (p38) Celedonio alzo la cabeza y enristro la pluma, esperando cantidades que anotar.

—iVamos a ver, senores! (dijo entonces Garcia de Paredes, dirigiendose a sus comensales.)—Se trata de resumir nuestra 05 fiesta en un solo brindis. Empecemos por orden de colocacion.

—Vos,[38-1] Capitan, decidme: ?cuantos espanoles habreis matado[38-2] desde que pasasteis los Pirineos?[38-3]

—iBravo! iMagnifica idea!—exclamaron los franceses.

—Yo.... (dijo el interrogado, trepandose en la silla y 10 retorciendose el bigote con petulancia.) Yo... habre matado... personalmente... con mi espada... iponed unos diez o doce!

—iOnce a la derecha![38-4]—grito el boticario, dirigiendose al mancebo.

15 El mancebo repitio, despues de escribir:

Deuda... once.

—iCorriente! (prosiguio el anfitrion.)—?Y vos?...—Con vos hablo, senor Julio....

—Yo... seis.

20 —?Y vos, mi Comandante?

—Yo... veinte.

—Yo... ocho.

—Yo catorce.

—Yo... ninguno.

25 —iYo no se!...; he tirado a ciegas....—respondia cada cual, segun le llegaba su turno.

Y el mancebo seguia anotando cantidades a la derecha.

—iVeamos ahora, Capitan! (continuo Garcia de Paredes.)—Volvamos a empezar[38-5] por vos. ?Cuantos espanoles esperais 30 matar en el resto de la guerra, suponiendo que dure todavia... tres anos?

—iEh!... (respondio el Capitan.)—?Quien calcula[38-6] eso?

—Calculadlo...; os lo suplico....

—Poned otros once. (p39) —Once a la izquierda....—dicto Garcia de Paredes.

Y Celedonio repitio:

Credito, once.

—?Y vos?—interrogo el farmaceutico por el mismo orden[39-1] 05 seguido anteriormente.

—Yo... quince.

—Yo... veinte.

—Yo... ciento.

—Yo... mil—respondian los franceses.

10 —iPonlos todos a diez, Celedonio!... (murmuro ironicamente el boticario.)—Ahora, suma por separado[39-2] las dos columnas.

El pobre joven, que habia anotado las cantidades con sudores de muerte, viose obligado a hacer el resumen con los dedos, 15 como las viejas. Tal era su terror.

Al cabo de un rato de horrible silencio, exclamo, dirigiendose a su amo:

Deuda..., 285.—Credito..., 200.

—Es decir... (anadio Garcia de Paredes), idoscientos 20 ochenta y cinco muertos, y doscientos sentenciados! iTotal, cuatrocientas ochenta y cinco victimas!!!

Y pronuncio estas palabras con voz tan honda y sepulcral, que los franceses se miraron alarmados.

En tanto, el boticario ajustaba una nueva cuenta.

25 —iSomos unos heroes!—exclamo al terminarla.—Nos hemos bebido[39-3] setenta botellas, o sean[39-4] ciento cinco libras y media de vino, que, repartidas entre veintiuno, pues todos hemos bebido con igual bizarria, dan cinco libras de liquido por cabeza.—iRepito que somos unos heroes!

30 Crujieron en esto las tablas de la puerta de la botica, y el mancebo balbuceo tambaleandose:

—iYa entran!...

—?Que hora es?—pregunto el boticario con suma tranquilidad. (p40) —Las once. Pero ?no oye usted que entran?

—iDejalos! Ya es hora.[40-1]

—iHora!... ?de que?—murmuraron los franceses, procurando levantarse.

05 Pero estaban tan ebrios, que no podian moverse de sus sillas.

—iQue entren![40-2] iQue entren!... (exclamaban, sin embargo, con voz vinosa, sacando los sables con mucha dificultad y sin conseguir ponerse de pie.) iQue entren esos canallas! iNosotros los recibiremos!

10 En esto,[40-3] sonaba ya abajo, en la botica, el estrepito de los botes y redomas que los vecinos[40-4] del Padron hacian pedazos, y oiase resonar en la escalera este grito unanime y terrible:

—iMuera el afrancesado!



III

Levantose Garcia de Paredes, como impulsado por un resorte, 15 al oir semejante clamor dentro de su casa, y apoyose en la mesa para no caer de nuevo sobre la silla. Tendio en torno suyo una mirada de inexplicable regocijo, dejo ver en sus labios la inmortal sonrisa del triunfador, y asi, transfigurado y hermoso, con el doble temblor de la muerte y del entusiasmo, pronuncio 20 las siguientes palabras, entrecortadas y solemnes como las campanadas del toque de agonia:[40-5]

—iFranceses!... Si cualquiera de vosotros, o todos juntos, hallarais ocasion propicia de vengar la muerte de doscientos ochenta y cinco compatriotas y de salvar la vida a otros doscientos 25 mas; si sacrificando vuestra existencia pudieseis desenojar la indignada sombra de vuestros antepasados, castigar a los verdugos de doscientos ochenta y cinco heroes, y librar de la muerte a doscientos companeros, a doscientos hermanos, aumentando asi las huestes del ejercito patrio con doscientos 30 campeones de la independencia nacional, ?reparariais ni[40-6] un momento en vuestra miserable vida? ?Dudariais ni un punto (p41) en abrazaros, como Sanson,[41-1] a la columna del templo, y morir, a precio de matar a los enemigos de Dios?

—?Que dice?—se preguntaron los franceses.

—Senor..., ilos asesinos estan en la antesala!—exclamo 05 Celedonio.

—iQue entren!... (grito Garcia de Paredes.)—Abreles la puerta de la sala.... ?Que vengan todos... a ver como muere el descendiente de un soldado de Pavia![41-2]

Los franceses, aterrados, estupidos, clavados en sus sillas por 10 insoportable letargo, creyendo que la muerte de que hablaba el espanol iba a entrar en aquel aposento en pos de los amotinados, hacian penosos esfuerzos por levantar los sables, que yacian sobre la mesa; pero ni siquiera conseguian que sus flojos dedos asiesen las empunaduras: parecia que los hierros[41-3] estaban 15 adheridos[41-4] a la tabla por insuperable fuerza de atraccion.

En esto inundaron la estancia mas de cincuenta hombres y mujeres, armados con palos, punales y pistolas, dando tremendos alaridos y lanzando fuego por los ojos.

—iMueran todos!—exclamaron algunas mujeres, lanzandose 20 las primeras.

—iDeteneos!—grito Garcia de Paredes con tal voz, con tal actitud, con tal fisonomia, que, unido este grito a la inmovilidad y silencio de los veinte franceses, impuso frio terror a la muchedumbre, la cual no se esperaba[41-5] aquel tranquilo y 25 lugubre recibimiento.

—No teneis para que[41-6] blandir los punales.... (continuo el boticario con voz desfallecida.)—He hecho mas que todos vosotros por la independencia de la Patria.... iMe he fingido afrancesado!... Y iya veis!... los veinte Jefes y Oficiales 30 invasores... ilos veinte!—no los toqueis[41-7]...—iestan envenenados!...

Un grito simultaneo de terror y admiracion salio del pecho de los espanoles. Dieron estos un paso mas hacia los convidados, y hallaron que la mayor parte estaban ya muertos, con la (p42) cabeza caida hacia adelante, los brazos extendidos sobre la mesa, y la mano crispada en la empunadura de los sables. Los demas agonizaban silenciosamente.

—iViva Garcia de Paredes!—exclamaron entonces los espanoles, 05 rodeando al heroe moribundo.

—Celedonio.... (murmuro el farmaceutico.)—El opio se ha concluido.... Manda por opio a la Coruna[42-1]....

Y cayo de rodillas.

Solo entonces comprendieron los vecinos del Padron que el 10 boticario estaba tambien envenenado.

Vierais[42-2] entonces un cuadro tan sublime como espantoso.—Varias mujeres, sentadas en el suelo, sostenian en sus faldas y en sus brazos al expirante patriota, siendo las primeras en colmarlo de caricias y bendiciones, como antes fueron las primeras en 15 pedir su muerte.—Los hombres habian cogido todas las luces de la mesa, y alumbraban arrodillados aquel grupo de patriotismo y caridad....—Quedaban, finalmente, en la sombra veinte muertos o moribundos, de los cuales algunos iban desplomandose contra el suelo con pavorosa pesantez.

20 Y a cada suspiro de muerte que se oia, a cada frances que venia a tierra, una sonrisa gloriosa iluminaba la faz de Garcia de Paredes, el cual de alli a poco devolvio su espiritu al cielo, bendecido por un Ministro del Senor y llorado de sus hermanos en la Patria.

Madrid, 1856.



iVIVA EL PAPA! (p43)

I

El tierno episodio que voy a referir es rigurosamente historico, como los anteriores y como los siguientes; pero no ya solo por la materia, sino tambien por la forma.—Vivo esta quien lo cuenta, como suele decirse..., y entiendase que quien le 05 cuenta no soy yo; es un Capitan retirado que dejo el servicio en 1814.

Hoy no soy escritor; soy mero amanuense: no os pido, pues, admiracion ni indulgencia, sino que me creais a puno cerrado.[43-1]

Para invencion, el asunto es de poca monta; y luego pertenece 10 a un genero en que yo no me tomaria el trabajo de inventar nada....

Presumo de liberal,[43-2] y un pobre Capitan retirado me ha conmovido profundamente contandome los sinsabores... politicos de un Papa muy absolutista....

15 Mi objeto es conmoveros hoy a vosotros con su misma relacion, a fin de que el numero de los derrotados cohoneste mi derrota.

Habla mi Capitan.



II

Uno de los mas calurosos dias del mes de Julio de 1809, y 20 icuidado que[43-3] aquel dichoso ano hizo calor! a eso de las diez de la manana, entrabamos en Montelimart, villa o ciudad del Delfinado,[43-4] que lo que sea no lo se,[43-5] ni lo he (p44) sabidonunca, y maldita la falta[44-1] que me hacia saber que existia tal Francia en el mundo....

—iAh! ?Conque era en Francia?...

—Pues ihombre![44-2] iMe gusta! ?Donde esta el Delfinado 05 sino en Francia?—Y no crean ustedes que ahi, en la frontera..., sino muy tierra adentro,[44-3] mas cerca del Piamonte[44-4] que de Espana....

—iSiga V...., Capitan! Los ninos... que aprendan[44-5] en la escuela....—Y tu, ia ver si[44-6] te callas, Eduardito!

10 —Pues como digo, entrabamos en Montelimart, ahogados de calor y polvo, y rendidos[44-7] de caminar a pie durante tres semanas, veintisiete[44-8] oficiales espanoles que habiamos caido prisioneros en Gerona[44-9].... Mas no creais[44-10] que en la capitulacion de la plaza, sino en una salida que hicimos pocos dias 15 antes, a fin de estorbar unas obras en el campamento frances.... Pero esto no hace al caso. Ello es[44-11] que nos atraparon y nos llevaron a Perpinan,[44-12] desde donde nos destinaron a Dijon [44-13].... Y ahi tienen Vds. el por que[44-14] de lo que voy a [referir.]

Pues, senor, como uno se acostumbra a todo, y el Emperador 20 nos pasaba[44-15] diez reales diarios durante el viaje—que ibamos haciendo a jornadas militares de tres o cuatro leguas,—y nadie nos custodiaba, porque cada uno de nosotros habia respondido con su cabeza de que no desertarian los demas, y veintisiete espanoles juntos no se han aburrido nunca, sucedia que, sin embargo 25 del[44-16] calor, de la fatiga y de no saber ni una palabra de frances, pasabamos muchos ratos divertidos,[44-17] sobre todo desde las once de la manana hasta las siete de la tarde, horas que permaneciamos en las poblaciones del transito; pues las jornadas las haciamos de noche con la fresca.... A ver, Antonio, 30 enciendeme esta pipa.

Montelimart....—iBonito pueblo!...—El cafe esta en una calle cerca de la Plaza, y en el entramos a refrescarnos, es decir, a evitar el sol... (pues los bolsillos no se prestaban a gollerias), en tanto que[44-18] tres de nuestros companeros (p45) iban a ver al Prefecto[45-1] para que nos diese las boletas de alojamiento,[45-2] que en Francia se llaman mandat....

No se si el cafe estara todavia como entonces estaba. iHan pasado cuarenta y cuatro anos! Recuerdo que a la izquierda[45-3] 05 de la puerta habia una ventana de reja,[45-4] con cristales, y delante una mesa a la cual nos sentamos algunos de los oficiales, entre ellos C...., que ha sido diputado a Cortes[45-5] por Almeria [45-6] y murio el ano pasado....—Ya veis que esto es cosa que puede preguntarse.[45-7]

10 —Pues ?no dice V. que ha muerto?

—iHombre! Supongo que C.... se lo habra contado [45-8] a su familia—respondio el Capitan, escarbando la pipa con la una.

—iTiene V. razon, Capitan!—Siga V....; el que no lo 15 crea, que [45-9] lo busque.

—iBien hablado, hijo mio!—Pues, como ibamos diciendo, sentados estabamos a la mesa del cafe, cuando vimos correr mucha gente por la calle, y oimos una griteria espantosa.... Pero como la griteria era en frances, no la entendimos.

20 —Le Pape![45-10] Le Pape! Le Pape!...—decian los muchachos y las mujeres, levantando las manos al cielo, en tanto que todos los balcones se abrian y llenaban de gente, y los mozos del cafe y algunos gabachos que jugaban al billar se lanzaban a la calle con un palmo de boca abierta,[45-11] como si oyeran 25 decir que el sol se habia parado.

—iPues parado esta, papa abuelo![45-12]

—iCallese V. cuando hablan los mayores! iA ver[45-13]... el deslenguado!

—No haga V. caso, Capitan.... iEstos ninos de 30 ahora!...

—Toma[45-14].... iY si esta parado[45-15]!...—murmuro el muchacho entre dientes.

Le Pape! Le Pape! ?Que significa esto?—nos preguntamos todos los oficiales. (p46) Y cogiendo a uno de los mozos del cafe, le dimos a entender nuestra curiosidad.

El mozo tomo dos llaves; trazo con las manos una especie de morrion sobre su cabeza; se sento en una silla, y dijo:

05 —Le Pontife![46-1]

—iAh!... (dijo C....—que era el mas avisado de nosotros.—iPor eso fue luego diputado a Cortes!)—iEl Pontifice! iEl Papa!

Oui, monsieur. Le Pape! Pie sept.[46-2]

10 —iPio VII[46-3]!... iEl Papa!... (exclamamos nosotros, sin atrevernos a creer lo que oiamos.) ?Que hace el Papa en Francia? Pues ?no esta el Papa en Roma? ?Viajan los Papas? ?El Papa en Montelimart?

No extraneis nuestro asombro, hijos mios.... En aquel 15 entonces[46-4] todas las cosas tenian mas prestigio que hoy.—No se viajaba tan facilmente, ni se publicaban tantos periodicos.—Yo creo que en toda Espana no habia mas que uno, tamano como un recibo de contribucion.[46-5]—El Papa era para nosotros un ser[46-6] sobrenatural..., no un hombre de carne y hueso....—iEn 20 toda la tierra no habia mas que un Papa!... Y en aquel tiempo era la tierra mucho mas grande que hoy.... iLa tierra era el mundo..., y un mundo lleno de misterios, de regiones desconocidas, de continentes ignorados!—Ademas, aun sonaban en nuestros oidos aquellas palabras de nuestra 25 madre y de nuestros maestros: "El Papa es el Vicario de Jesucristo; su representante en la tierra; una autoridad infalible, y lo que desatare o atare aqui, remanecera atado o desatado en el cielo...."

Creo haberme explicado.—Creo que habreis comprendido 30 todo el respeto, toda la veneracion, todo el susto que experimentariamos aquellos pobres espanoles del siglo pasado, al oir decir que el Sumo Pontifice estaba en un villorrio de Francia y que ibamos a verle!

Efectivamente: no bien salimos del cafe, percibimos alla, (p47) en la Plaza (que como os he dicho estaba cerca), una empolvada silla de posta, parada delante de una casa de vulgar apariencia y custodiada por dos gendarmes de caballeria, cuyos desnudos sables brillaban que era un contento[47-1]....

05 Mas de quinientas personas habia alrededor del carruaje, que examinaban con viva curiosidad, sin que se opusiesen a ello los gendarmes, quienes, en cambio,[47-2] no permitian al publico acercarse a la puerta de aquella casa, donde se habia apeado Pio VII mientras mudaban el tiro de caballos....

10 —Y ?que casa era aquella, abuelito? ?La del Alcalde?

—No, hijo mio.—Era el Parador de diligencias.

A nosotros, como a militares que eramos, nos tuvieron un poco mas de consideracion los gendarmes, y nos permitieron arrimarnos a la puerta.... Pero no asi pasar el umbral.

15 De cualquier modo, pudimos ver perfectamente el siguiente grupo, que ocupaba uno de los angulos de aquel portal u oficina.

Dos ancianos..., ?que digo? dos viejos decrepitos, cubiertos de sudor y de polvo, rendidos de fatiga, ahogados de 20 calor, respirando apenas, bebian agua en un vaso de vidrio, que el uno paso al otro despues de mediarlo. Estaban sentados en sillas viejas de enea. Sus trajes talares, blanco el uno, y el otro de color de purpura, hallabanse tan sucios y ajados por resultas de aquella larga caminata, que mas parecian humildes 25 ropones de peregrinos, que ostentosos habitos de principes de la Iglesia....

Ningun distintivo podia revelarnos cual era Pio VII (pues nada entendiamos nosotros de trajes cardenalicios ni pontificales), pero todos dijimos a un tiempo:

30 —iEs el mas alto! iEl de las blancas vestiduras!

Y ?sabeis por que lo dijimos? Porque su companero lloraba y el no; porque su tranquilidad revelaba que el era martir; porque su humildad denotaba que el era el Rey.

En cuanto a su figura, me parece estarla viendo todavia. (p48) Imaginaos un hombre de mas de setenta anos, enjuto de carnes, de elevada talla y algo encorvado por la edad. Su rostro, surcado de pocas pero muy hondas arrugas, revelaba la mas austera energia, dulcificada por unos labios bondadosos que 05 parecian manar persuasion y consuelo. Su grave nariz, sus ojos de paz, marchitos por los anos, y algunos cabellos tan blancos como la nieve, infundian juntamente reverencia y confianza. Solo contemplando la cara de mi buen padre y la de algunos santos de mi devocion, habia yo experimentado hasta 10 entonces una emocion por aquel estilo.

El sacerdote que acompanaba a Su Santidad era tambien muy viejo, y en su semblante, contraido por el dolor y la indignacion, se descubria al hombre de pensamientos profundos y de accion rapida y decidida. Mas parecia un general que un apostol.

15 Pero ?era cierto lo que veiamos? ?El Pontifice preso, caminando en el rigor del estio, con todo el ardor del sol, entre dos groseros gendarmes, sin mas comitiva que un sacerdote, sin otro hospedaje que el portal de una casa de postas, sin otra almohada que una silla de madera?

20 En tan extraordinario caso, en tan descomunal atropello, en tan terrible drama, solo podia mediar un hombre mas extraordinario, mas descomunal, mas terrible que cuanto veiamos[48-1]....—El nombre de NAPOLEON circulo por nuestros labios. iNapoleon nos tenia tambien a nosotros en el interior de 25 Francia! iNapoleon habia revuelto el Oriente,[48-2] encendido en guerra nuestra patria, derribado todos los tronos de Europa!—iEl debia de ser quien arrancaba al Papa de la Silla de San Pedro[48-3] y lo paseaba asi por el Imperio frances, como el pueblo judio paseo al Redentor por las calles de la ciudad deicida!

30 Pero ?cual era la suerte del beatisimo prisionero? ?Que habia ocurrido en Roma? ?Habia una nueva religion en el Mediodia de Europa? ?Era papa Napoleon?

Nada sabiamos..., y, si he de deciros[48-4] la verdad, por lo que a mi hace,[48-5] todavia no he tenido tiempo de averiguarlo.... (p49) —Yo se lo dire a V., por via de parentesis, en muy pocas palabras, Capitan.—Esto completara la historia de V., y dara toda su importancia a ese peregrino relato.



III

El dia 17 de Mayo de ese mismo ano de 1809 dio Napoleon 05 un decreto, por el que[49-1] reunio al Imperio frances los Estados pontificios, declarando a Roma[49-2] ciudad imperial libre.

El pueblo romano no se atrevio a protestar contra esta medida; pero el Papa la resistio pasivamente desde su palacio del Quirinal,[49-3] donde aun contaba con algunas autoridades y su 10 guardia de suizos.

Sucedio entonces que unos pescadores del Tiber cogieron un esturion y quisieron regalarselo al Sucesor de San Pedro. Los franceses aprovecharon esta ocasion para dar el ultimo paso contra la autoridad de Pio VII; gritaron: ial arma!; 15 el canon de Sant-Angelo[49-4] pregono la extincion del gobierno temporal de los Papas, y la bandera tricolor[49-5] ondeo sobre el Vaticano.

El Secretario de Estado, cardenal Pacca (que sin duda era el sacerdote que V. encontro con Pio VII), corrio al lado de 20 Su Santidad; y, al verse los dos ancianos, exclamaron: Consummatum est![49-6]

En efecto: mientras el Papa lanzaba su ultima excomunion contra los invasores, estos penetraban en el Quirinal, derribando las puertas a hachazos.[49-7]

25 En la Sala de las Santificaciones[49-8] encontraron a cuarenta suizos, resto del poder del ex Rey de Roma,[49-9] quienes los dejaron pasar adelante por haber recibido orden de no oponer resistencia alguna.

El general Radet, jefe de los demoledores, encontro al Papa 30 en la Sala de las Audiencias ordinarias, rodeado de los cardenales Pacca y Despuig y de algunos empleados de Secretaria. (p50) Pio VII vestia roquete y muceta;[50-1] habia dejado su lecho para recibir al enemigo, y daba muestras de una tranquilidad asombrosa.

Era media noche. Radet, profundamente conmovido, no 05 se atreve a hablar. Al fin intima al Sumo Pontifice que renuncie al gobierno temporal de los Estados romanos.[50-2] El Papa contesta que no le es posible hacerlo, porque no son suyos, sino de la Iglesia, cuyo administrador lo hizo la voluntad del Cielo.... Y el general Radet le replica mostrandole la orden 10 de llevarlo prisionero a Francia.

Al amanecer del siguiente dia salia Pio VII de su palacio entre esbirros y gendarmes, saltando sobre los escombros de las puertas, sin mas comitiva que el cardenal Pacca, ni mas restos de su grandeza mundanal que un papetto, moneda 15 equivalente a cuatro reales de vellon,[50-3] que llevaba en el bolsillo.

En las afueras de la puerta del Popolo[50-4] lo esperaba una silla de posta, a la cual le hicieron subir, y despues de esto cerraron las portezuelas con una llave, que Radet entrego a un gendarme 20 de caballeria.

Las persianas del lado derecho, en que se sento el Papa, estaban clavadas, a fin de que no pudiese ser visto....



IV

—iEn esa silla lo encontre yo!...—?Ven ustedes como no miento?

25 —Hace V. bien en interrumpirme, Capitan; porque yo he terminado, y el resto queremos oirlo de labios de V....

—Pues voy alla,[50-5] senores mios.

Ibamos diciendo que Pio VII y el cardenal Pacca (imucho me alegro de haber llegado a saber su nombre!) estaban sentados 30 en el portal de la casa de postas; que el pueblo se habia agrupado en la calle; que los gendarmes le impedian el paso, (p51) y que nosotros los espanoles conseguimos acercarnos tanto a la puerta, que veiamos perfectamente a los dos augustos sacerdotes.

Pio VII fijo casualmente la vista en nosotros, y sin duda 05 conocio, por nuestros raros y destrozados uniformes, que tambien eramos extranjeros y cautivos de Napoleon.... Ello fue[51-1] que, despues de decir algunas palabras al Cardenal, clavo en nosotros una larga y expresiva mirada.

10 En esto sono alli cerca un fandango, divinamente tocado y cantado por los tres companeros nuestros, que volvian ya con las boletas para alojarnos....

Creo haberos dicho que habiamos comprado dos guitarras antes de abandonar a Cataluna;[51-2] y si se me ha olvidado[51-3] deciroslo, os lo digo ahora.

15 Al oir aquel toque y la copla que le siguio, el Papa levanto otra vez la cabeza, y nos miro con mayor interes y ternura.

El italiano, el musico, habia reconocido el canto.

iYa sabia que eramos espanoles!

Ser espanol, significaba en aquel tiempo mucho mas que 20 ahora. Significaba ser vencedor del Capitan del siglo; ser soldado de Bailen y Zaragoza;[51-4] ser defensor de la historia, de la tradicion, de la fe antigua; mantenedor de la independencia de las naciones; paladin[51-5] de Cristo; cruzado[51-6] de la libertad.—En esto ultimo nos enganabamos.... Pero icomo ha 25 de ser!—?Quien habia de adivinar entonces, al defender a D. Fernando VII[51-7] contra los franceses, que el mismo los llamaria al cabo de catorce anos y los traeria a Espana en contra nuestra,[51-8] como sucedio en 1823?...—En fin; no quiero hablar..., ipues hay cosas que todavia me encienden la sangre!

30 El caso fue, volviendo a mi relato, que el rostro del Papa se cubrio de santo rubor al considerar nuestra desventura y recordar el heroismo de que Espana estaba dando muestras al mundo..., y que el mas puro entusiasmo chispeo en sus amantisimos ojos....—iParecia que aquellos ojos nos besaban! (p52) Nosotros, por nuestra parte, comprendiendo toda la predileccion que nos demostraba en aquel momento el Sumo Pontifice, procurabamos expresarle con la mirada, con el gesto, con la actitud, nuestra veneracion y piedad, asi como el dolor y la 05 indignacion que sentiamos al verlo preso y ultrajado por sus malos hijos....—Casi instintivamente nos quitamos los morriones (cosa que choco mucho a los franceses, los cuales seguian con sus gorros[52-1] encasquetados), y nos llevamos la mano derecha al corazon como quien hace[52-2] protestacion de su fe.

10 El Papa levanto los ojos al cielo y se puso a rezar.—iSabia que una bendicion de su mano podia atraer sobre nosotros la colera del pueblo impio que nos rodeaba, como nosotros sabiamos que un grito de iviva el Papa! podia empeorar la situacion del beatisimo prisionero!—iMostrabanse tan orgullosos 15 los franceses que nos rodeaban al ver aquel supremo triunfo de la Revolucion sobre la autoridad!... iCreian tan grande a la Francia en aquel momento!

En esto se abrio paso por entre la muchedumbre, y aparecio en el cuadro que habian despejado los gendarmes, una mujer 20 del pueblo, mucho mas anciana que el Pontifice: una viejecita centenaria, pulcra y pobremente[52-3] vestida, coronada de cabellos como la nieve, tremula por la edad y el entusiasmo, encorvada, llorosa, suplicante, llevando en las manos un azafate de mimbres secos lleno de melocotones, cuyos matices rojos y dorados se 25 veian debajo de las verdes hojas con que estaban cubiertos....

Los gendarmes quisieron detenerla.... Pero ella los miro con tanta mansedumbre; era tan inofensiva su actitud; era su presente tan tierno y carinoso; inspiraba su edad tanto respeto; habia tal verdad en aquel acto de devocion; significaba tanto, 30 en fin, aquel siglo pasado, fiel a sus creencias, que venia a saludar al Vicario de Jesucristo en medio de su calle de Amargura, [52-4] que los soldados de la Revolucion y del Imperio comprendieron o sintieron que aquel anacronismo, aquella caridad de otra epoca, aquel corazon inerme y pacifico que habia sobrevivido (p53) casualmente a la guillotina, en nada aminoraba ni deslucia los triunfos del conquistador de Europa, y dejaron a la pobre mujer del pueblo entrar en aquel afortunado portal, que ya nos habia traido a la memoria otro portal, no menos afortunado, donde 05 unos sencillos pastores hicieron tambien ofrendas al Hijo de Dios vivo....

Comenzo entonces una interesante escena entre la cristiana y el Pontifice.

Pusose ella de rodillas, y, sin articular palabra, presento el 10 azafate de frutos al augusto prisionero.

Pio VII enjugo con sus manos beatisimas las lagrimas que inundaban el rostro de la viejecita; y cuando esta se inclinaba para besar el pie del Santo Padre,[53-1] el coloco una mano sobre aquellas canas humilladas, y levanto la otra al cielo con la 15 inspirada actitud de un profeta.

—iVIVA EL PAPA!—exclamamos entonces nosotros en nuestro idioma espanol, sin poder contenernos....

Y penetramos en el portal resueltos a todo.

20 Pio VII se pone de pie al oir aquel grito, y, tendiendo hacia nosotros las manos, nos detiene, cual si su majestuosa actitud nos hubiese aniquilado.... Caemos, pues, de rodillas, y el Padre Santo nos bendice una, otra y tercera vez.

Al propio tiempo alzase en la puerta y en toda la Plaza como un huracan de gritos, y nosotros volvemos la cabeza horrorizados, 25 creyendo que los franceses amenazan al Sumo Pontifice....—iLo de menos[53-2] era que nos amenazasen a nosotros!—iDecididos estabamos a morir!

Pero icual fue nuestro asombro al ver que los gendarmes, los hombres del pueblo, las mujeres, los ninos..., itodo 30 Montelimart! estaba arrodillado, con la frente descubierta, con las lagrimas en los ojos, exclamando:

Vive le Pape![53-3]

Entonces se rompio la consigna: el pueblo invadio el portal y pidio su bendicion al Pontifice. (p54) Este cogio una hoja verde de las que cubrian el azafate de melocotones que seguia ofreciendole la anciana, y la llevo a sus labios y la beso.

La multitud, por su parte, se apodero de los frutos como de 05 reliquias; todos abrazaron a la pobre mujer del pueblo; el Papa, tremulo de emocion, atraveso por entre la muchedumbre, nos bendijo otra vez al paso, y penetro en la silla de posta; y los gendarmes, avergonzados de lo que acababa de pasar, dieron la orden[54-1] de partir.

10 En cuanto a nosotros, durante todo aquel dia no fuimos en Francia prisioneros de guerra, sino huespedes de paz.

Conque... he dicho.



V

—iAun queda algo que decir!...—(exclamo el mismo que conto poco antes lo acontecido en Roma.) iOiganme 15 Vds. a mi un momento!

En 1814, cinco anos despues de la escena referida por el Capitan, la fuerza de la opinion de toda Francia obligo a Napoleon Bonaparte a poner en libertad a Pio VII.

Volvio, pues, el Sumo Pontifice a recorrer el mismo camino 20 en que le habian encontrado los prisioneros espanoles, y he aqui como describe Chateaubriand[54-2] la despedida que hizo Francia al sucesor de San Pedro:

"Pio VII caminaba en medio de los canticos y de las lagrimas, del repique de las campanas y de los gritos de iViva el Papa! 25 iViva el Jefe de la Iglesia!... En las ciudades solo quedaban los que no podian marchar, y los peregrinos pasaban la noche en los campos, en espera de la llegada del anciano sacerdote. TAL ES, SOBRE LA FUERZA DEL HACHA[54-3] Y DEL CETRO, LA SUPERIORIDAD DEL PODER DEL DEBIL SOSTENIDO POR LA 30 RELIGION Y LA DESGRACIA." 30

Guadix, 1857.



EL EXTRANJERO (p55)

I

"No consiste la fuerza en echar por tierra[55-1] al enemigo, sino en domar la propia colera,"—dice una maxima oriental.

"No abuses de la victoria,"—anade un libro de nuestra religion.

05 "Al culpado que cayere debajo de tu jurisdiccion, considerale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra; y en todo cuanto estuviere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muestratele piadoso y clemente, porque, aunque los atributos de Dios son todos iguales, mas 10 resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia, que el de la justicia," aconsejo, en fin, D. Quijote a Sancho Panza.[55-2]

Para dar realce a todas estas elevadisimas doctrinas, y cediendo tambien a un espiritu de equidad, nosotros, que nos complacemos frecuentemente en referir y celebrar los actos 15 heroicos de los espanoles durante la Guerra de la Independencia, [55-3] y en condenar y maldecir la perfidia y crueldad de los invasores, vamos a narrar hoy un hecho que, sin entibiar en el corazon el amor a la patria, fortifica otro sentimiento no menos sublime y profundamente cristiano:—el amor a nuestro projimo; 20 —sentimiento que, si por congenita desventura de la humana especie, ha de transigir[55-4] con la dura ley de la guerra, puede y debe resplandecer cuando el enemigo esta humillado.

El hecho fue el siguiente, segun que[55-5] me lo han contado personas dignas de entera fe, que intervinieron en el muy de 25 cerca[55-6] y que todavia andan por el mundo.—Oid sus palabras textuales. (p56)



II

—Buenos dias, abuelo[56-1]...—dije yo.

—Dios guarde a V., senorito...—dijo el.

—iMuy solo va V. por estos caminos!...

—Si, senor. Vengo de las minas de Linares,[56-2] donde he estado 05 trabajando algunos meses, y voy a Gador[56-3] a ver a mi familia. —?Usted ira[56-4]...?

—Voy a Almeria[56-5]..., y me he adelantado un poco a la galera[56-6] porque me gusta disfrutar de estas hermosas mananas de Abril.—Pero, si no me engano, usted rezaba cuando yo 10 llegue....—Puede V. continuar.—Yo seguire leyendo entretanto, supuesto que el escaso andar de esa infame galera le permite a uno estudiar en mitad de los caminos....

—iVamos! Ese libro es alguna historia....—Y ?quien le ha dicho a V. que yo rezaba?

15 —iToma! iyo, que le he visto a V. quitarse el sombrero[56-7] y santiguarse!

—Pues ique demonio! hombre.... (?Por que he de negarlo?)[56-8] Rezando iba....—iCada uno tiene sus cuentas con Dios!

20 —Es mucha verdad.

—?Piensa V. andar largo?[56-9]

—?Yo?—Hasta la venta....

—En este caso, eche V. por esa vereda[56-10] y cortaremos camino.

25 —Con mucho gusto. Esa canada me parece deliciosa.—Bajemos a ella.

Y, siguiendo al viejo, cerre el libro, deje el camino y descendi a un pintoresco barranco.

Las verdes tintas y diafanidad del lejano horizonte, asi como 30 la inclinacion de las montanas, indicaban ya la proximidad del Mediterraneo. (p57) Anduvimos en silencio algunos minutos, hasta que el minero se paro de pronto.

—iCabales!—exclamo.

Y volvio a quitarse el sombrero y a santiguarse.

05 Estabamos bajo unas higueras cubiertas ya de hojas, y a la orilla de un hermoso torrente.

—iA ver,[57-1] abuelito!... (dije, sentandome sobre la hierba.) Cuenteme V. lo que ha pasado aqui.

—iComo!?Usted sabe....—replico el, estremeciendose.

10 —Yo no se mas... (anadi con suma calma), sino que aqui ha muerto un hombre...; iy de mala muerte, por mas senas![57-2]

—iNo se equivoca V., senorito, no se equivoca usted!—Pero ?quien le ha dicho...?

15 —Me lo dicen sus oraciones de V.

—iEs mucha verdad! Por eso rezaba.

Mire tenazmente la fisonomia del minero, y comprendi que habia sido siempre hombre honrado.—Casi lloraba, y su rezo era tranquilo y dulce.

20 —Sientese V.[57-3] aqui, amigo mio....—le dije, alargandole un cigarro de papel.[57-4]

—Pues vera V., senorito....—Vaya,[57-5] imuchas gracias! —iDelgadillo[57-6] es!...

—Reuna V. dos, y resultara uno bastante grueso—anadi, 25 dandole otro cigarro.

—iDios se lo pague a V.!—Pues, senor... (dijo el viejo, sentandose a mi lado): hace cuarenta y cinco anos que una manana muy parecida a esta, pasaba yo casi a esta hora por este mismo sitio....

30 —iCuarenta y cinco anos!—medite yo.

Y la melancolia del tiempo cayo sobre mi alma.—?Donde estaban las flores de aquellas cuarenta y cinco primaveras?—iSobre la frente del anciano blanqueaba la nieve de setenta inviernos! (p58) Viendo el que yo no decia nada, echo unas yescas,[58-1] encendio el cigarro y continuo de este modo:

—iFlojillo es![58-2]—Pues, senor, el dia que le digo a usted, venia yo de Gergal[58-3] con una carga de barrilla, y al llegar al 05 punto en que hemos dejado el camino para tomar esta vereda, me encontre con dos soldados espanoles que llevaban prisionero a un polaco.[58-4]—En aquel entonces era cuando estaban aqui los primeros franceses, no los del ano 23,[58-5] sino los otros....

—iYa comprendo! Usted habla de la guerra de la 10 Independencia.

—iHombre! iPues entonces no habia V. nacido!

—iYo lo creo!

—iAh, si! Estara apuntado[58-6] en ese libro que venia V. leyendo. —Pero ica! iLo mejor de estas guerras no lo rezan[58-7] 15 los libros! iAhi ponen lo que mas acomoda..., y la gente se lo cree a puno cerrado![58-8]—iYa se ve! iEs necesario tener tres duros y medio[58-9] de vida, como yo los tendre en el mes de San Juan,[58-10] para saber mas de cuatro cosas!—En fin, el polaco aquel[58-11] servia a las ordenes de Napoleon...—del bribonazo 20 [58-12] que murio ya....—Porque ahora dice el senor Cura que hay otro[58-13]...—Pero yo creo que ese no vendra por estas tierras....—?Que le parece a V., senorito?

—?Que quiere V. que yo le diga?

—iEs verdad! Su merced no habra estudiado todavia de 25 estas cosas....—iOh! El senor Cura, que es un sujeto muy instruido, sabe cuando se acabaran los mamelucos de Oriente[58-14] y vendran a Gador[58-15] los rusos y moscovitas[58-16] a quitar la Constitucion[58-17]....—Pero ientonces ya me habre yo muerto!... —Conque vuelvo a la historia de mi polaco.

30 El pobre hombre se habia quedado enfermo en Finana,[58-18] mientras que sus companeros fugitivos se replegaban hacia Almeria.—Tenia calenturas, segun supe[58-19] mas tarde....—Una vieja lo cuidaba por caridad, sin reparar que era un enemigo.... (iMuchos anos de gloria llevara[58-20] ya la viejecita por (p59) aquellam buena accion!); y, a pesar de que aquello la comprometia, guardabalo escondido en su cueva, cerca de la Alcazaba[59-1]....

Alli fue donde, la noche antes, dos soldados espanoles, que iban a reunirse a su batallon, y que por casualidad entraron a 05 encender un cigarro en el candil[59-2] de aquella solitaria vivienda, descubrieron al pobre polaco, el cual, echado en un rincon, proferia palabras de su idioma en el delirio de la [calentura.]

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